
En el extremo noreste de Turquía, Kars revela una faceta diferente del país a través de paisajes cubiertos de nieve, una arquitectura extraordinaria, ruinas ancestrales, tradiciones vivas y una gastronomía moldeada por las tierras altas.
En el punto de encuentro entre Anatolia y el Cáucaso, Kars se siente diferente a cualquier otro lugar de Turquía. Durante el invierno, sus extensas llanuras se transforman en un paisaje casi cinematográfico, mientras que la primavera y el verano traen consigo verdes pastizales, flores silvestres y una nítida luz de montaña. Sin embargo, el atractivo de la ciudad va mucho más allá de sus paisajes. Kars es un lugar donde distintas civilizaciones han dejado huellas visibles, creando un destino definido por su historia, su cultura y un profundo sentido de identidad.
Desde las evocadoras calles del centro de la ciudad hasta los vestigios medievales de Ani, la superficie congelada del lago Çıldır y las laderas boscosas de Sarıkamış, Kars invita a los viajeros a descubrir Turquía a un ritmo más pausado y de una manera más inmersiva.
Una ciudad moldeada por múltiples culturas
Recorrer el centro de Kars es emprender un viaje a través de distintas capas de historia. Los característicos edificios de piedra de la ciudad, sus amplias avenidas y su trazado urbano geométrico reflejan la influencia arquitectónica de finales del siglo XIX, cuando la región formaba parte del Imperio ruso. Construidas con oscura piedra de basalto, muchas de estas estructuras confieren a Kars un carácter imponente que se vuelve aún más espectacular bajo la nieve del invierno.
El pasado multicultural de la ciudad también puede apreciarse en sitios emblemáticos como la mezquita Kümbet, construida originalmente como la Iglesia de los Santos Apóstoles en el siglo X, y la mezquita Fethiye, que destaca por su elegante trabajo en piedra y sus dos minaretes. En lo alto de la ciudad, el Castillo de Kars ofrece amplias vistas de los tejados, el río Kars y la meseta circundante.
En conjunto, estos sitios narran la historia de una ciudad marcada por influencias georgianas, selyúcidas y otomanas. Lejos de pertenecer a un único capítulo histórico, Kars conserva simultáneamente la memoria de múltiples culturas.
Ani: la ciudad medieval de las mil y una iglesias
A poca distancia de Kars se encuentra Ani, uno de los destinos arqueológicos más extraordinarios de Turquía. Situada sobre una meseta natural junto al río Arpaçay, con un profundo barranco que forma parte de la frontera entre Turquía y Armenia, esta ciudad declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO parece suspendida entre el paisaje y la historia.
Ani, que alguna vez fue una próspera capital medieval ubicada a lo largo de importantes rutas comerciales, llegó a ser conocida como la “Ciudad de las Mil y Una Iglesias”. Los monumentos que aún permanecen reflejan siglos de intercambio cultural y la presencia de distintas dinastías cristianas y musulmanas.
Los visitantes ingresan a través de sus monumentales murallas defensivas antes de descubrir iglesias, una catedral, una mezquita, un caravasar y los restos de edificios públicos distribuidos por las extensas praderas. Entre las construcciones más destacadas se encuentran la Catedral de Ani, la Iglesia de San Gregorio y la mezquita Menuçehr, considerada una de las primeras mezquitas construidas en Anatolia.
Ani no se vive como un sitio arqueológico convencional. Su silencio, su inmensidad y su ubicación remota son elementos esenciales de su atractivo. Cada sendero conduce hacia una nueva estructura, una perspectiva diferente y otro recordatorio de la ciudad que alguna vez se alzó en la encrucijada de imperios y culturas.
El invierno en la meseta de Kars
Kars cautiva durante todo el año, pero es en invierno cuando revela su faceta más emblemática. La nieve cubre la meseta y tiñe de blanco pueblos, llanuras y caminos de montaña. La temporada transforma el ritmo de la vida cotidiana y crea oportunidades para disfrutar algunas de las experiencias más memorables de la región.
Sarıkamış, rodeado de bosques de pino silvestre, es uno de los destinos invernales más singulares de Turquía. Su nieve seca y ligera, conocida localmente como “nieve de cristal”, atrae a esquiadores y snowboarders, mientras que el paisaje boscoso que lo rodea ofrece una alternativa tranquila a los centros de esquí más grandes y concurridos.
Más allá de las pistas, el invierno en Kars puede disfrutarse mediante caminatas por bosques cubiertos de nieve, tradicionales paseos en trineo y recorridos a través de amplios paisajes donde el horizonte parece no tener fin. La combinación de altitud, silencio y aire puro confiere a la región una atmósfera que se siente al mismo tiempo remota y revitalizante.
Lago Çıldır: vida sobre el hielo
Entre las provincias de Kars y Ardahan se encuentra el lago Çıldır, uno de los lagos de agua dulce más grandes de Anatolia Oriental. Durante los meses más fríos, gran parte de su superficie se congela, convirtiéndolo en un inmenso escenario natural para la vida invernal.
Trineos tirados por caballos recorren el hielo, mientras los pescadores locales abren agujeros en la superficie congelada para capturar la famosa carpa amarilla del lago. Esta práctica representa tanto una fuente de sustento como una tradición y permite a los visitantes acercarse a la estrecha relación que existe entre las comunidades locales y su entorno.
La experiencia está marcada por los contrastes: el movimiento de los caballos frente a la quietud del lago, el sonido del hielo bajo el trineo y la calidez de una comida servida después de pasar horas en el frío. El lago Çıldır es mucho más que un hermoso paisaje invernal. Representa la resiliencia y creatividad de una cultura que ha aprendido a vivir en armonía con un clima intenso.
Sabores y tradiciones de Kars
El paisaje de Kars también ha dado forma a su gastronomía. Sus pastizales de gran altitud y una larga tradición ganadera han convertido a la región en un lugar especialmente reconocido por sus productos lácteos. El Kars kaşarı, un queso firme y madurado, y el Kars gravyeri, una interpretación local del Gruyère, se encuentran entre los sabores más conocidos de la ciudad.
En el pueblo de Boğatepe, los visitantes pueden conocer las técnicas tradicionales de elaboración de queso y descubrir la biodiversidad de los pastizales de los alrededores. Las mesas locales también pueden incluir carne de ganso; hangel, un platillo regional de pasta acompañado con yogur y cebolla; además de miel, mantequilla y sopas sustanciosas, ideales para el clima frío.
Kars también posee una gran riqueza de tradiciones culturales que continúan vivas. Las noches pueden incluir danzas folclóricas caucásicas y presentaciones de los aşıklar, poetas y músicos que improvisan versos y participan en intercambios líricos acompañados por el bağlama, un instrumento tradicional de cuerda. Estas presentaciones preservan historias, humor y memoria colectiva a través de una tradición transmitida de generación en generación.
Descubre Kars con Turkish Airlines
Turkish Airlines conecta a viajeros de su extensa red global con Kars a través de Estambul, acercándolos a una de las regiones más fascinantes de Turquía. Desde el momento de su llegada, los pasajeros pueden explorar el patrimonio arquitectónico de la ciudad, las ruinas de Ani, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, los paisajes invernales de Sarıkamış y la belleza congelada del lago Çıldır.
Con Turkish Airlines, el viaje a Kars se convierte en una invitación a descubrir una faceta menos conocida de Turquía, moldeada por la historia, la naturaleza y tradiciones que continúan vivas.
Turkish Airlines/Septiembre 28 de 2026
