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Ryanair pide al gobierno francés que solucione el problema del control de tráfico aéreo de Europa

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©Ryanair
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Ryanair, la mayor aerolínea de Europa, instó ayer (2 de julio) al Gobierno francés a que reforme con carácter urgente el control del tráfico aéreo francés tras la publicación de un informe demoledor del senador Vincent Capo-Canellas. Así, se confirma que el proveedor francés de control del tráfico aéreo, DSNA, adolece de falta de personal, es poco productivo, depende de tecnología obsoleta y es incapaz de hacer frente al futuro crecimiento del tráfico a menos que se lleve a cabo una reforma urgente de inmediato.

El informe advierte de que, si no se introducen nuevas medidas, Eurocontrol estima que en 2030 el control del tráfico aéreo francés ya no podrá hacer frente a la demanda de vuelos, lo que significa que “una parte de los vuelos tendrá que ser cancelada de forma inevitable y estructural”. Se trata de un increíble reconocimiento de fracaso por parte del país europeo con mayor volumen de sobrevuelos, lo cual es inaceptable para los pasajeros, las compañías aéreas y el mercado único de la aviación en Europa. Francia no tiene un problema de crecimiento del tráfico, Francia tiene un problema de gestión del control del tráfico aéreo.

La actual crisis de capacidad pone de manifiesto, una vez más, la incapacidad para proteger los sobrevuelos durante las huelgas de controladores aéreos franceses. Mientras que las normas de servicio mínimo protegen a muchos vuelos nacionales franceses, los pasajeros que viajan entre otros países de la UE siguen sufriendo retrasos y cancelaciones innecesarios cuando se ven afectados los vuelos que sobrevuelan Francia. El Gobierno francés y la Comisión Europea deben proteger urgentemente los sobrevuelos durante las huelgas de controladores aéreos franceses, tal y como ocurre en el resto de Europa, respetando plenamente el derecho de huelga de los sindicatos de controladores aéreos franceses. Francia ya protege muchos vuelos nacionales durante las huelgas de controladores aéreos. Ahora debe proteger también los vuelos de tránsito.

El informe destaca la magnitud de la mala gestión del control del tráfico aéreo francés: se prevé que los retrasos provocados por los controladores aéreos franceses cuesten a las aerolíneas hasta 1.700 millones de euros al año para 2035, mientras que el 30 % de los controladores franceses se jubilará de aquí a 2035, lo que agravará la actual escasez de personal. A pesar de esta inminente crisis de capacidad, la productividad del control de tráfico aéreo francés sigue estando por debajo de la media de la UE, ya que en Francia se tarda aproximadamente cinco años en formar a un controlador, en comparación con países europeos como el Reino Unido e Irlanda, donde la formación dura menos de dos años.

El informe del Senado también pone de manifiesto el continuo fracaso del programa de modernización de la DSNA, que lleva un gran retraso, con proyectos clave que acumulan un retraso de 13 años respecto al calendario previsto. La DSNA sigue dependiendo de infraestructuras obsoletas, como las hojas de vuelo en papel y los sistemas de radio de la década de los noventa, cuyas piezas de recambio se están agotando. Ryanair ha afirmado que el informe supone un claro reconocimiento de que el control del tráfico aéreo francés no está a la altura de las circunstancias y de que se requiere una reforma estructural urgente para evitar que Francia se convierta en un cuello de botella permanente en el espacio aéreo europeo.

Ryanair insta al Gobierno francés a aplicar reformas inmediatas, incluida la contratación sin límites de controladores aéreos hasta 2030 para hacer frente a la escasez de personal y a las jubilaciones inminentes. Estas reformas también deben incluir la garantía de protección de los sobrevuelos durante las huelgas del control de tráfico aéreo francés, de modo que los vuelos entre países no franceses no se cancelen ni se retrasen innecesariamente a causa de las medidas de fuerza francesas. El presupuesto de la DSNA debería separarse de las restricciones presupuestarias del Estado francés, de modo que las tasas de control de tráfico aéreo se reinviertan directamente en personal, capacidad y sistemas modernos, en lugar de quedar atrapadas en las restricciones presupuestarias generales del Estado.

Ryanair también solicitó al Gobierno francés que redujera la duración de la formación de los controladores aéreos para equipararla a la de otros países europeos, donde los controladores pueden formarse en menos de dos años, y que llevara a cabo una revisión exhaustiva de las prácticas operativas y de gestión de turnos para mejorar la productividad y la capacidad. Se necesita una inversión urgente para sustituir los anticuados equipos de la DSNA y garantizar que los sistemas obsoletos no cierren ni restrinjan el espacio aéreo francés en los próximos años. Se ha acabado el tiempo de las excusas: el Gobierno francés debe arreglar el control del tráfico aéreo francés inmediatamente.

Neal McMahon, Chief Operations Officer de Ryanair, ha comentado: “Este informe del Senado francés confirma lo que las aerolíneas y los pasajeros sabemos desde hace años: el control del tráfico aéreo francés es el eslabón más débil de Europa. Lamentablemente está mal gestionado, con falta de personal, poco productivo y sigue utilizando tecnología que debería estar en un museo. Es extraordinario que Francia siga utilizando hojas de vuelo en papel y sistemas de radio obsoletos, mientras que su supuesto programa de modernización lleva más de una década de retraso. Esto no es mala suerte. No es un problema de financiación. Es un fracaso de gestión.

El informe deja claro que, sin una reforma urgente, Francia ya no podrá hacer frente a la demanda de vuelos para 2030, una situación totalmente inaceptable para un proveedor de servicios con posición de monopolio. Esto supondría un desastre para los pasajeros, las aerolíneas y el mercado de la aviación europeo, ya que se prevé que los retrasos del control de tráfico aéreo francés cuesten a las aerolíneas hasta 1 700 millones de euros al año para 2035.

El Gobierno francés debe actuar ahora. La DSNA necesita una contratación de controladores sin límites hasta 2030, plazos de formación más cortos, una mejor gestión de los turnos, una mayor productividad y un presupuesto específico que garantice que las tasas de control del tráfico aéreo se reinviertan en sistemas modernos y en capacidad. No se puede permitir que Francia se convierta en el cuello de botella permanente del espacio aéreo europeo debido a años de mala gestión del control del tráfico aéreo. La red de aviación europea no debería verse condicionada por la incapacidad de la DSNA para contratar personal, modernizarse y mejorar la productividad. Se acabó el tiempo de las excusas. Ha llegado el momento de la reforma”.

Ryanair/Julio 03 de 2026

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