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La Voyager 1 de la NASA ahorra energía y resuelve una breve interrupción en las comunicaciones

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La nave espacial Voyager. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech
La nave espacial Voyager. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech

El equipo de la misión Voyager de la NASA está celebrando dos avances recientes relacionados con la nave espacial Voyager 1: en septiembre, completaron con éxito un esfuerzo de varios meses para prolongar el suministro de energía de la nave, que se estaba agotando. Luego, el 20 de octubre, una pérdida inesperada de comunicación con la nave se resolvió por sí sola después de 48 horas, antes de que el equipo enviara comandos a la nave para solucionar el problema.

A principios de septiembre, los ingenieros lograron apagar tres dispositivos de la sonda Voyager 1 y los sustituyeron por tres alternativas de menor consumo. Apodada «Big Bang», esta iniciativa de ahorro de energía se completó unas seis semanas después de que el equipo de la misión realizara el mismo cambio en la Voyager 2. El «Big Bang» permitirá que los instrumentos científicos restantes de la Voyager 1 funcionen por más tiempo de lo que se había previsto anteriormente.

Las Voyager obtienen su energía de generadores termoeléctricos radioisótopos, que convierten el calor del plutonio en desintegración en electricidad. Dado que el suministro de plutonio se agota continuamente, ambas sondas pierden alrededor de 4 vatios de potencia cada año. Casi medio siglo después del lanzamiento de las Voyager, los márgenes de energía de las naves espaciales se han reducido, lo que obliga al equipo a conservar energía apagando dispositivos y sistemas no esenciales.

El Big Bang fue único porque requirió que los cambios se realizaran simultáneamente. Los seis dispositivos ayudan a mantener la nave espacial lo suficientemente caliente como para operar en la gélida extensión del espacio, y solo al cambiar los tres pudo el equipo tanto reducir la cantidad de energía que consume la Voyager 1 como asegurar que el calor se distribuyera adecuadamente en la nave.

En los últimos años, la disminución del suministro de energía ha obligado al equipo a apagar dos instrumentos científicos. La misión se lanzó en 1977 con 10 instrumentos científicos especializados, algunos de los cuales se apagaron después de los encuentros planetarios de la nave espacial. Se dejaron encendidos algunos instrumentos para estudiar la región exterior de la heliosfera, una burbuja de partículas y campos magnéticos creada por el Sol. Ahora, las Voyager viajan por el espacio interestelar, el área fuera de la heliosfera, y son las únicas naves espaciales que han estudiado esta región directamente. Sin llevar a cabo la operación «Big Bang», la misión habría tenido que apagar otro instrumento de la Voyager 1 ya en el verano de 2027.

Breve pérdida de señal

Pero de aquí al verano de 2027, el equipo está preparado para más sorpresas como la que vivieron recientemente, cuando perdieron brevemente el contacto con la Voyager 1 los días 18 y 19 de octubre. La Red Espacial Profunda de la NASA —un conjunto de grandes antenas ubicadas en tres instalaciones alrededor del mundo que se utilizan para comunicarse con naves espaciales en la Luna y más allá— no pudo detectar una señal de radio de la sonda, que se encuentra a 16 mil millones de millas (24 mil millones de kilómetros) de la Tierra, durante dos intentos de comunicación programados, con 24 horas de diferencia. La señal de la nave espacial reapareció 24 horas después, el 20 de octubre, y el equipo ha mantenido la comunicación con ella desde entonces.

Los ingenieros aún están investigando qué causó la pérdida de comunicación. Hasta ahora, el equipo ha determinado que un grupo de propulsores dejó de funcionar y sus propulsores de respaldo se activaron. Este cambio está programado para ocurrir automáticamente si las computadoras de la nave espacial detectan algún problema con los propulsores activos. Esta respuesta automática se conoce como protección contra fallas y ordena a la nave espacial que se coloque en una configuración segura o estable y que suspenda sus operaciones normales, lo que les da tiempo a los ingenieros para diagnosticar el problema y tomar medidas.

“Es la primera vez que vemos a la nave espacial hacer algo así, pero también nos encontramos en un punto de la misión en el que debemos esperar lo inesperado”, dijo Kareem Badaruddin, gerente de la misión Voyager en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en el sur de California. “Nos sentimos aliviados de haber recuperado el contacto con la Voyager 1 y estamos ansiosos por entender qué sucedió”.

Hito histórico

Mientras continúa la investigación, la Voyager 1 se desplaza a una velocidad de 38,000 mph (61,155 kph) hacia un hito importante: el 18 de noviembre, la nave espacial que ha viajado más lejos que cualquier otro objeto creado por el ser humano estará a 16.09 mil millones de millas (25.89 mil millones de kilómetros) de la Tierra —el equivalente a un día luz, o la distancia que la luz puede recorrer en un día—. Eso significa que las ondas de radio utilizadas para comunicarse con la sonda tardan 24 horas en llegar hasta ella, y las ondas de radio que transportan el mensaje de respuesta de la nave tardan otras 24 horas.

“Si quieres decirle ‘hola’ a la Voyager, envías tu mensaje y luego te vas a casa y esperas dos días antes de recibir finalmente una respuesta”, dijo Suzanne Dodd, gerente del proyecto Voyager en el JPL.

La nave espacial no detectará ningún cambio en su entorno cuando supere un día-luz, ni tampoco cambiará nada a bordo de la nave. La importancia de este hito radica en que demuestra la inmensidad del universo y la resistencia del explorador más lejano de la humanidad.

NASA/Octubre 29 de 2026

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