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Botadura del Vega, el tercer buque patrullero de la Armada de Bélgica

Tiempo de lectura: 3 minutos
©Ministerio de Defensa de Bélgica
©Ministerio de Defensa de Bélgica

El tercer buque patrullero belga de la Armada fue botado con éxito el 2 de abril en los astilleros de Socarenam en Boulogne-sur-Mer (Francia). La botadura marca el final de la fase de construcción en bruto y el inicio de la integración de los sistemas técnicos, los sensores y el equipo operativo. Se prevé que el Vega esté plenamente operativo en 2027.

Por primera vez, el Vega fue trasladado desde la zona cubierta del dique seco y puesto a flote. El lanzamiento del nuevo buque patrullero significa que los trabajos estructurales han concluido y que el buque está listo para continuar su construcción en el agua. En este momento, se han completado, entre otras cosas, la construcción del casco, la superestructura de aluminio y diversas instalaciones mecánicas y estructurales. Así, los motores, las cajas de reducción y los ejes de hélice ya se encuentran a bordo.

Durante y después del lanzamiento, el astillero comprueba la estabilidad, la estanqueidad y la integridad estructural de la embarcación. Estas validaciones deben demostrar que el buque está listo para la intensa fase de integración que sigue, una fase en la que se incorporan y prueban paso a paso sistemas complejos como los de navegación, comunicación y sensores.

«La llegada de un tercer buque patrullero es una necesidad. Debido a las crecientes tensiones geopolíticas, necesitamos refuerzos para garantizar una presencia en el mar las 24 horas del día, los 7 días de la semana. El Mar del Norte es una arteria económica vital para nuestro país, y este buque nos ayudará a cumplir mejor con esa responsabilidad», afirmó el general de división Geert Bouchez, jefe de la División de Sistemas de Armas (DGMR).

Modernización

El Vega forma parte de la renovación de la capacidad de patrullaje belga. Al igual que el Castor y el Pollux, el buque está siendo construido por Socarenam, pero su diseño se ha actualizado a fondo con tecnologías modernas y un rendimiento mejorado.

El buque cuenta, entre otras cosas, con un tanque estabilizador pasivo, cuatro interceptores móviles para una mayor maniobrabilidad y velocidad, y un sistema de postratamiento de gases de escape que reduce considerablemente el impacto ambiental.

Los actuales buques patrulleros, Castor y Pollux, cumplen una gama de tareas excepcionalmente amplia: vigilancia de la zona económica exclusiva, control pesquero, protección del medio ambiente, operaciones de búsqueda y rescate, intervenciones relacionadas con la migración y el seguimiento y escolta de buques no pertenecientes a la OTAN. Dado que estos buques deben alternar constantemente entre el despliegue operativo, el mantenimiento y la capacitación de las tripulaciones, se produce una falta de capacidad estructural para seguir asumiendo plenamente la creciente misión de la Armada.

Por lo tanto, la llegada de un tercer buque es una respuesta necesaria a una serie de cambios que se han intensificado considerablemente en los últimos años. La situación de seguridad internacional se ha vuelto más inestable, las necesidades de seguridad marítima son cada vez más complejas y el número de buques no pertenecientes a la OTAN que deben ser vigilados en nuestras aguas se ha triplicado. Al mismo tiempo, la protección del Mar del Norte —una zona repleta de infraestructura crítica de energía y comunicaciones— exige una presencia permanente en el mar, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Con una zona económica exclusiva de 21 600 km², Bélgica no solo tiene derechos, sino también obligaciones claras. Los buques de patrulla son esenciales para seguir cumpliendo con esas responsabilidades, entre otras cosas mediante la vigilancia marítima, el control de la pesca, la protección del medio ambiente y la lucha contra el contrabando y las actividades ilegales.

Puesta en servicio

Tras la botadura, el Vega será trasladado al Bassin Napoléon para la fase de acabado. Allí se pintará y se completará la estructura del buque, se instalarán los sistemas técnicos y se iniciarán las primeras pruebas en puerto. A continuación, se realizarán pruebas en el mar para validar las características de navegación, la seguridad y el rendimiento. Después comenzará la fase de puesta a punto y certificación con vistas a su puesta en servicio.

«Antes de que el acero cobre forma y los motores y la tecnología le den alma, un buque recorre un ciclo de vida a través de muchas manos trabajadoras. El alma del buque cobra vida gracias al talento de los ingenieros, a la mano de los trabajadores, al trabajo de precisión de los arquitectos y a la confianza de nuestro diligente personal naval», destaca el contralmirante Tanguy Botman, comandante de la Armada.

Perspectivas

La botadura del Vega es un paso importante en la renovación y ampliación de la flota naval y refuerza la seguridad marítima de nuestro país. Se espera que el Vega esté operativo en 2027.

Ministerio de Defensa de Bélgica/Abril 03 de 2026

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