
Ahora que los focos de incendio están bajo control y ya no se extienden, el destacamento belga que ha estado activo durante los últimos días en el suroeste de Francia se prepara para regresar a Bélgica. La operación Fire Shield ha demostrado que el Ministerio de Defensa es capaz de proporcionar rápidamente apoyo especializado a un país aliado e integrar eficazmente sus recursos en una operación multinacional.
Garantizar una capacidad de intervención permanente
En el terreno, doce bomberos militares belgas de la 10.ª Ala, la 1.ª Ala y la 2.ª Ala, con el apoyo de dos vehículos Panther, mantuvieron una presencia operativa permanente día y noche gracias a un sistema de turnos.
Su misión principal consistía en apoyar las operaciones francesas, en particular durante las quema controladas. En esta técnica, se queman de manera deliberada y controlada ciertas zonas de vegetación para limitar la propagación de un incendio forestal.
Una vez finalizadas estas operaciones, los militares belgas entraron en acción durante la fase de extinción residual. “Tan pronto como se completaba la quema controlada y se extinguía el fuego, nuestra misión consistía en mojar a fondo la zona afectada para eliminar todos los focos de calor restantes y evitar que el incendio se reavivara”, cuenta un bombero belga. “Además, permanecíamos en alerta permanente para intervenir de inmediato en caso de que el fuego volviera a avivarse”.
Apoyo logístico indispensable
El destacamento belga también reforzó la cadena logística necesaria para las operaciones de extinción de incendios. Militares de los Batallones de Logística 4.º, 18.º y 29.º se encargaron del abastecimiento de agua a los vehículos franceses que se desplegaron cerca de las zonas afectadas. Con nueve camiones cisterna, aseguraron un suministro continuo de agua a los equipos de bomberos.
“Estábamos posicionados en lugares estratégicos. Los camiones cisterna acortaron las distancias entre los puntos de abastecimiento y las zonas de intervención”, explica un especialista en logística belga. “Tan pronto como un camión cisterna se vaciaba, el equipo se dirigía de inmediato a un punto de abastecimiento para rellenarlo y así garantizar la continuidad del apoyo. Nuestro papel era asegurarnos de que los bomberos pudieran seguir trabajando lo más cerca posible del fuego durante el mayor tiempo posible».
Una colaboración lo más cercana posible al terreno
Convocados por sus respectivas unidades, los militares belgas estuvieron listos para partir en menos de 24 horas y estuvieron plenamente operativos a partir del 30 de julio. A medida que la situación se estabilizaba, el 3 de agosto a las 16:30 horas se inició la retirada de los destacamentos. El regreso a Bélgica se completó el 5 de agosto.
Además de los recursos desplegados, esta misión puso de manifiesto la capacidad de los militares belgas y franceses para trabajar juntos en un entorno operativo común y así satisfacer las necesidades de las autoridades locales. Esa colaboración también se destacó durante la visita del oficial general de la Zona Suroeste de Defensa y Seguridad, quien acudió a reunirse con los militares en el terreno.
«Las Fuerzas Armadas belgas han aumentado considerablemente su capacidad para combatir incendios», declaró. «Su presencia transmite tranquilidad y demuestra la fortaleza de Europa».
Ministerio de Defensa de Bélgica/Agosto 05 de 2026