
Del 15 al 17 de mayo, la región de Valence y sus alrededores sirvieron como campo de entrenamiento para el ejercicio multinacional Hard’èche, en el que participaron unos 280 soldados de diversos países europeos. Bajo el mando del 1.er Regimiento de Spahis, una unidad francesa especializada en reconocimiento, participó en el ejercicio, entre otros, un destacamento del Batallón de Fusileros Montados.
El ejercicio Hard’èche se concibió como una simulación táctica realista y se desarrolló a lo largo de tres días según un escenario de alta intensidad. «Los soldados debían infiltrarse desde Valence hasta una granja en las afueras de la ciudad, que posteriormente sirvió como posición defensiva», explica un oficial de enlace belga sobre el terreno. «Durante su avance, las tropas desplegadas se enfrentaron a diversos contactos enemigos».
El escenario se basaba en un enfrentamiento estructurado entre dos partes: «Dos escuadrones de reservistas y un escuadrón de soldados franceses en activo, apoyados por un equipo belga de drones, formaban la Fuerza Azul, que representaba a las unidades aliadas. Un escuadrón francés y un pelotón británico, apoyados por un equipo belga de radar, formaban la Fuerza Roja, que hacía las veces de adversario».
Drones y radares en apoyo de las fuerzas aliadas.
En este contexto, Bélgica desempeñó un papel fundamental en la vigilancia del campo de batalla gracias a sus recursos tecnológicos especializados. «El dron ligero RAVEN garantizó la recopilación de información desde el aire, mientras que el radar SQUIRE detectó actividad aérea y terrestre dentro de un área definida. Juntos, estos sistemas permitieron la monitorización del terreno en tiempo real y la transmisión de información táctica a las unidades pertinentes», explica el oficial de enlace.
El equipo SQUIRE podía informar sobre movimientos en puntos estratégicos como puentes, mientras que los operadores de RAVEN identificaban posiciones enemigas o instalaciones defensivas desde el aire. Estos datos se transmitían posteriormente a las unidades francesas a través de la cadena de mando.
Un valor añadido para las fuerzas armadas francesas.
El director del ejercicio elogió el valor añadido de los recursos belgas, que ofrecen capacidades de las que aún carece en gran medida el 1.er Regimiento de Spahis, en particular el dron RAVEN y el radar SQUIRE, actualmente en fase de adquisición. «El beneficio fue doble: por un lado, un efecto directo sobre el terreno y, por otro, la oportunidad para las fuerzas armadas francesas de observar su uso y avanzar hacia la autonomía en estos sistemas», subrayó.
La presencia de los oficiales de enlace belgas permitió un intercambio directo de conocimientos especializados y garantizó una mejor utilización de la inteligencia, al tiempo que reforzó el entendimiento mutuo de los métodos de reconocimiento.
Interoperabilidad mejorada
Hard’èche formaba parte de una dinámica más amplia para fortalecer la interoperabilidad entre las fuerzas aliadas. Para los soldados belgas, el ejercicio tenía principalmente una importancia operativa y técnica: «El terreno francés, con su relieve y sus diferentes elevaciones, permite un uso óptimo del radar SQUIRE, entre otras cosas, y la detección de movimientos a larga distancia», explica el oficial de enlace.
El ejercicio contribuyó a un mejor control de los recursos en condiciones realistas y fortaleció la pericia de los operadores. Trabajar en unidades extranjeras exige que los soldados se adapten a diferentes métodos de trabajo y aprendan a comprender los de sus compañeros.
Estos distintos niveles de experiencia dan a los ejercicios multinacionales todo su sentido: sirven no solo para poner a prueba los procedimientos, sino sobre todo para desarrollar hábitos de trabajo comunes y fortalecer de forma sostenible la cooperación entre las fuerzas aliadas.
Ministerio de Defensa de Bélgica/Mayo 22 de 2026