
Durante las últimas semanas, las escuadras de la base aérea de Kleine-Brogel participaron en el ejercicio Night Block Training en Monte Real (Portugal), junto con la Fuerza Aérea Portuguesa. Este entrenamiento intensivo no solo brindó la oportunidad de realizar numerosas operaciones nocturnas, sino que también reforzó la cooperación entre escuadras de diferentes países.
La base aérea de Monte Real ofrece una ventaja estratégica: un amplio espacio aéreo, especialmente sobre el océano, lo que permite simular escenarios tácticos avanzados. En Bélgica, las zonas de entrenamiento son limitadas, lo que restringe las posibilidades de formación.
«Venimos a Portugal para entrenar lo que no podemos entrenar en casa: volar a diario, tanto de día como de noche, en un espacio aéreo amplio y libre, con escenarios tácticos complejos», explica el comandante del destacamento. Los pilotos belgas practican aquí combates aéreos y vuelos nocturnos. El enfoque de la formación es progresivo: los escenarios se van intensificando gradualmente a medida que aumenta la experiencia.
Colaboración entre unidades y naciones
Durante el entrenamiento nocturno, las tres unidades de Kleine-Brogel (OCU, 31 y 349) colaboran estrechamente para maximizar la eficiencia del ejercicio. Esto no solo fomenta el intercambio de información, sino también el espíritu de equipo.
«En Monte Real trabajamos como un gran escuadrón. Eso nos permite aprender unos de otros», destaca un planificador de misiones. Un piloto en formación lo confirma: «Esto ocurre con menos frecuencia en Kleine-Brogel, donde cada escuadrón se encuentra en un edificio separado. En Portugal, todos están juntos. Eso hace que todo sea mucho más accesible: puedes hacer preguntas más rápidamente, pedir consejo y aprender muchísimo».
La colaboración con la Fuerza Aérea Portuguesa también refuerza la interoperabilidad entre socios, con vuelos y escenarios conjuntos.
Una planificación minuciosa para cada vuelo
Cada misión es preparada de antemano por los planificadores de misión, que establecen las rutas, los objetivos y los datos para los F-16. «Estamos presentes de principio a fin: trazamos las misiones, las codificamos y las cargamos en las computadoras de a bordo. Todo se prepara con precisión». Esa precisión optimiza cada salida y, al mismo tiempo, garantiza la seguridad y la eficiencia operativa. «Es una nueva base, una nueva organización. Estamos aquí para volar lo máximo posible, aprender rápido y absorber toda la información que podamos. Es intenso, desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde». Hay normas estrictas que regulan las horas de trabajo para garantizar la seguridad: «No podemos trabajar más de 12 horas seguidas. Hay períodos de descanso obligatorios. Es esencial para seguir rindiendo bien».
Mantener la misión en el aire: técnicos bajo presión
Los técnicos desempeñan un papel clave en el éxito de las misiones. A pesar del ritmo frenético y los recursos limitados, se encargan de que los aviones estén disponibles y de resolver rápidamente las averías.
«Aquí contamos con menos personal y recursos, por lo que cada tarea requiere más organización. Pero cuando resolvemos una avería a tiempo y el avión puede despegar, la satisfacción es enorme», explica un técnico de aviónica.
Una escuela de disciplina y resiliencia
El entrenamiento nocturno también es un ejercicio de disciplina, coordinación y resiliencia. Para los pilotos jóvenes, es una inmersión en la realidad operativa. Para el personal de tierra, es un reto logístico y humano.
«Incluso con un equipo pequeño podemos lograr grandes cosas. Solo requiere más coordinación».
Este entrenamiento ayuda a la Fuerza Aérea Belga a preparar mejor a sus unidades y a reforzar la cooperación con sus socios internacionales. Los ejercicios conjuntos demuestran el compromiso de Bélgica con la OTAN y garantizan nuestra capacidad para responder a retos complejos en un mundo en rápida evolución.
Ministerio de Defensa de Bélgica/Noviembre 14 de 2025