
El rey Willem-Alexander visitó hoy el aeropuerto de Schiphol, envuelto en niebla. Quería ver con sus propios ojos el aterrizaje y despegue de los F-35 y del avión cisterna y de transporte de la OTAN. Sin embargo, debido en parte a la mala visibilidad, los F-35 permanecieron en tierra.
Según un portavoz de la Fuerza Aérea, los F-35 habrían despegado en caso de guerra. «Pero en tiempos de paz, por motivos de seguridad, preferimos permanecer en tierra».
Schiphol acordó previamente con la Fuerza Aérea que el tráfico aéreo civil tendría prioridad, para que los viajeros no se vieran afectados por el ejercicio. Los acuerdos no se aplicaron. La Fuerza Aérea decidió por sí misma no volar.
El Airbus A330-MRTT sí aterrizó. El rey pudo echar un vistazo a bordo del avión cisterna y de transporte. Entre otras cosas, se sentó en la cabina de pilotaje. Allí le informaron sobre las operaciones de reabastecimiento, entre otras cosas, las realizadas durante el ejercicio.
Además, el rey visitó el centro de mando. También visitó a los miembros de la policía militar que se ocupaban de las operaciones de contramedidas contra drones.
Aunque no vio aterrizar ni despegar ningún F-35, el rey recibió información detallada sobre todos los aspectos del avión de combate. Por cierto, los aviones despegaron por la tarde, justo después de que el rey se hubiera marchado.
La Fuerza Aérea Real realizó hoy y ayer maniobras en Schiphol. El objetivo era comprobar cómo se pueden llevar a cabo de forma segura y responsable los movimientos aéreos militares desde un aeropuerto civil. Los aviones realizaron diversas misiones de entrenamiento sobre el mar del Norte.
Ministerio de Defensa de los Países Bajos/Enero 28 de 2026