
Transporte, apoyo, operaciones con las fuerzas especiales… El H145M desempeñará un papel importante en las futuras misiones de la Fuerza Aérea. La llegada de este nuevo tipo de helicóptero no solo cambiará la flota, sino también la forma en que se prepara al personal y los recursos para su despliegue operativo.
Esa preparación no comienza en el momento en que el primer helicóptero aterriza en Bélgica. Comienza mucho antes, con los técnicos responsables del mantenimiento, la seguridad y la operatividad. Incluso antes de que el H145M llegue al 1.º Ala en Bevekom, siguen un programa de formación intensivo que les prepara para una aeronave que establece nuevos estándares técnicos y operativos. En total, se han encargado quince aeronaves para la Defensa y cinco para la policía federal.
De la teoría a la práctica
La formación de los técnicos se desarrolla en varias etapas. La primera, totalmente teórica, tiene lugar en Airbus, en Donauwörth (Alemania). Allí se estudia en detalle cada sistema del helicóptero, desde los componentes mecánicos hasta los complejos sistemas informáticos. Estos conocimientos constituyen la base de la profesión.
La segunda fase, de carácter práctico, tiene lugar en una unidad alemana que ya trabaja con el H145M. Aquí, la formación se traslada a la práctica. Los técnicos realizan comprobaciones previas y posteriores al vuelo, trabajan en un entorno operativo y se encargan de los vuelos. En este contexto, la teoría se convierte en experiencia concreta.
Aprendizaje en un entorno operativo
En este contexto, los técnicos belgas aprenden cómo preparar un aparato para una misión y qué hay que comprobar tras el aterrizaje. El tiempo, la precisión y la responsabilidad van siempre de la mano. Esta experiencia operativa es esencial para cuando Bélgica utilice el H145M por su cuenta.
Los primeros equipos de técnicos desempeñan un papel pionero. El comando de la 1.ª Ala les ha confiado un extenso cuestionario que deben responder antes de que se entregue el primer helicóptero. Durante su formación, adquieren conocimientos, redactan informes y comparten su experiencia con compañeros que más tarde realizarán la formación específica para este tipo de aeronave. De este modo, la experiencia crece incluso antes de que la aeronave llegue físicamente a Bélgica.
A día de hoy, once técnicos han completado su formación y otros once están recibiendo formación en Donauwörth. Se han previsto dos rotaciones adicionales para completar todos los equipos, a reserva de la confirmación definitiva de la planificación.
Aeronave y un equipo listos para el futuro
Desde el punto de vista técnico, el H145M supone un reto interesante. Muchos técnicos tienen experiencia con el NH90, una aeronave que depende en gran medida de sistemas informáticos y de control de vuelo eléctrico (fly-by-wire). Otros provienen de aeronaves más antiguas, basadas en una mecánica más clásica. El H145M combina ambos mundos: sensores y computadoras modernos monitorean constantemente el estado del helicóptero, mientras que los sistemas mecánicos siguen desempeñando un papel igualmente importante.
Después de cada vuelo, se lee la información del aparato. Los datos muestran cuántas horas ha funcionado cada pieza, cuándo es necesario realizar el mantenimiento y dónde pueden surgir posibles problemas. Para el técnico, esto significa trabajar con herramientas… y con datos.
Aunque el H145M belga aún no se encuentra en el hangar, los preparativos ya están en marcha. Los técnicos que hoy adquieren experiencia sientan las bases para nuevas escuadras y nuevas capacidades. Su trabajo suele pasar desapercibido, pero sin ellos ninguna aeronave podría despegar.
Cuando el primer H145M llegue pronto a Bélgica, la aeronave será nueva. El equipo que la rodea no lo será en absoluto. Entre bastidores, el futuro ya ha comenzado.
Ministerio de Defensa de Bélgica (Ministerie van Defensie)/Febrero 27 de 2026