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Drones submarinos belgas detectan minas en Turquía

Tiempo de lectura: 3 minutos
©Ministerio de Defensa de Bélgica
©Ministerio de Defensa de Bélgica

En Turquía, la Armada belga participa en el ejercicio multinacional Nusret. El programa incluye la detección de minas submarinas con ayuda de drones y, sobre todo, aprender a trabajar en equipo con socios de todo el mundo.

En la costa del mar Egeo, cerca de Urla, la bahía se ve tranquila. Sin embargo, los militares, que se han reunido en la base naval del 6 al 16 de octubre, se preparan para una amenaza invisible: las minas. El equipo belga Very Shallow Water (VSW), especializado en aguas muy poco profundas, demuestra allí su experiencia.

Para Marc, miembro del equipo VSW, lo más importante no es la técnica: «Se trata sobre todo de conocer mejor a nuestros colegas turcos y aprender a trabajar juntos sin estorbarse mutuamente». Todos deben saber qué pueden esperar del otro. Su lección más importante: la confianza. En caso de una falla, los belgas saben que pueden contar con los turcos.

El dron localiza, el buzo interviene

La estrella de la demostración belga se llama Remus. Este dron submarino autónomo escanea el fondo marino con su sonar sin exponer a ningún buzo al peligro. Pero la máquina no toma decisiones por sí sola. «Yo controlo el dron, pero necesito recibir luz verde de los jefes de los equipos de EOD (Explosive Ordnance Disposal) y VSW antes de que se destruya una mina», explica el operador Quentin.

Los equipos de desactivación de explosivos (EOD) se especializan en neutralizar explosivos y municiones. Los buzos siguen siendo indispensables: para identificar con precisión un objeto o para mover una mina de manera que pueda ser destruida sin dañar la infraestructura cercana.

El intercambio es bidireccional. Los belgas muestran cómo se utiliza el Remus, mientras que los turcos demuestran cómo neutralizan los objetos detectados. Al mismo tiempo, los belgas también practican con munición turca con la que aún no están familiarizados.

Marinos de todo el mundo vienen a aprender

El ejercicio Nusret le brinda a Bélgica la oportunidad de mostrar su experiencia a las fuerzas navales que desean desarrollar sus propios drones submarinos. El teniente comandante Nik Ashraf Thaqid bin Nik Azizan, de la Armada Real de Malasia, extrajo lecciones de la crisis en el Estrecho de Ormuz: «Nos hemos dado cuenta de que necesitamos un robot para realizar exploraciones submarinas». Para su país, ubicado en el Estrecho de Malaca, estos drones serían útiles para la lucha contra las minas y para operaciones de rescate. Pero también señala: «Todavía necesitamos buzos para examinar ciertos objetos con mayor precisión».

Un buzo desminador kuwaití lo ve como «una buena oportunidad para intercambiar información y conocer qué nuevos equipos tienen otros países». El oficial surcoreano Seo, impresionado por el Remus y las embarcaciones rápidas belgas, informará de sus hallazgos a su comando.

«Es una buena señal que todos colaboremos», afirma el coronel Danny Geerinck, agregado de defensa belga en Ankara. Dentro de la OTAN, la colaboración es una responsabilidad colectiva, independientemente del tamaño de los países involucrados. En el contexto de las tensiones en el Mar Negro, este tipo de ejercicios ayudan a superar las diferencias de idioma, cultura y visión política.

Preparación logística

El transporte del material también forma parte del ejercicio. Transportar el equipo a Turquía, desplegarlo y ponerlo en funcionamiento en un entorno multinacional requiere una preparación logística minuciosa. «Los turcos deben saber qué pueden esperar de nosotros y nosotros debemos comprender sus procedimientos, para que todos puedan trabajar sin estorbarse mutuamente», resume Marc.

«Cuando el conflicto está lejos, hay que seguir aprendiendo, sacando conclusiones y preparándose constantemente», subraya también el capitán neerlandés, quien está al mando del componente VSW del grupo belga-neerlandés. «No basta con adquirir estos sistemas, también hay que aprender a utilizarlos de la manera más eficiente posible».

Porque, bajo la superficie, la amenaza sigue siendo invisible. Para hacerle frente, la tecnología por sí sola no es suficiente. Para ello se necesitan equipos bien entrenados, procedimientos compartidos y confianza mutua para actuar en conjunto.

Ministerio de Defensa de Bélgica/Octubre 16 de 2026

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