
Cuatro semanas, tres buques, sesenta y cinco cadetes y cientos de millas náuticas recorridas. La campaña de verano de la Academia Naval (NAC) de Bélgica llevó a sus participantes de Zeebrugge a Londres y Scheveningen, pero sobre todo demostró una cosa: la distancia entre la formación y las operaciones dentro de la Marina es muy pequeña. Quizás este año eso se hizo más evidente que nunca.
Si bien la Academia Naval (NAC) se encarga tradicionalmente de la formación de los futuros marinos, este verano también tomó, literalmente, el timón. El cazaminas Lobelia, el buque escuela Belgica y su contraparte francesa, el buque escuela Almak, se utilizaron durante la campaña como plataformas de entrenamiento, pero no contaron con su tripulación habitual. En su lugar, se formó una tripulación mixta única con personal de diferentes unidades de la Marina.
Los instructores de la Academia Naval trabajaron codo a codo con colegas de otros departamentos y con varios exmarineros experimentados. Estos aceptaron posponer su jubilación por un tiempo para participar por última vez en una campaña de la NAC. Al mando del barco estaba el capitán de corbeta Olivier Devis, quien asumió para la ocasión el papel de comandante del Lobelia.
Primera experiencia práctica
Los Navy Days constituyeron de inmediato una primera prueba práctica para los alumnos. Además de su formación y sus tareas a bordo, los alumnos estuvieron disponibles durante todo un fin de semana para recibir a los visitantes, responder preguntas y compartir su entusiasmo. Así, desde el primer día quedó claro que una campaña en la Academia Naval no se limita al salón de clases o a la cubierta de un barco, sino que la representación, la responsabilidad y el compromiso también forman parte del proceso de formación.
De los Navy Days al Támesis
Cuando el Lobelia entró a Londres, pronto quedó claro que esta no sería una escala común y corriente. Al barco se le asignó un muelle excepcional justo al lado del HMS Belfast, el famoso buque de guerra histórico británico que se encuentra permanentemente en el Támesis, con el Tower Bridge como impresionante telón de fondo.
Para los alumnos y el personal directivo, esto representó una oportunidad única de atracar en el corazón de la capital británica. Cada día, miles de turistas pasaban junto al barco, mientras las actividades a bordo continuaban en el corazón de una de las ciudades más concurridas e icónicas del mundo.
Pero Londres ofreció más que un simple escenario impresionante. Varios alumnos y miembros del cuerpo docente participaron en el desfile anual del Cenotafio Belga. Esta ceremonia, en la que se conmemora a los caídos en ambas guerras mundiales, subraya los lazos históricos entre Bélgica y el Reino Unido. Al marchar por Whitehall, entre tradiciones militares centenarias y delegaciones internacionales, los participantes vivieron una experiencia que difícilmente se puede reproducir en un salón de clases.
Formación a través de la práctica
Quizás ahí radicara el mayor valor agregado de esta campaña. Aunque la Academia Naval es, en esencia, una institución de formación, este verano demostró una vez más cuán estrechamente vinculado sigue estando su funcionamiento con el ámbito operativo.
A bordo, los alumnos formaron parte de pleno derecho de la tripulación. Navegaron, hicieron guardia, planificaron, organizaron y colaboraron. Los alumnos tuvieron la oportunidad de adquirir experiencia en un entorno donde la responsabilidad, la disciplina y el trabajo en equipo son una realidad cotidiana.
Ministerio de Defensa de Bélgica/Agosto 06 de 2026