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Fuerza Aérea de Brasil: PARA-SAR y el salto libre operativo sin precedentes a 33,000 pies

Tiempo de lectura: 4 minutos

A finales de octubre, paracaidistas del Escuadrón Aeroterrestre de Rescate (PARA-SAR: Paraquedistas do Esquadrão Aeroterrestre de Salvamento) participaron en un entrenamiento sin precedentes para probar el sistema High Altitude Low Opening (HALO) de la aeronave KC-390 Millennium.

El objetivo principal era validar la eficacia del sistema de suministro de oxígeno de la aeronave, destinado a pilotos y tripulantes en operaciones a gran altitud con la aeronave despresurizada.

El acto fue el salto más alto registrado en América del Sur y no podría haberse llevado a cabo sin equipos especiales como la consola de aire colectiva e individual, tanto para los saltadores como para la tripulación, los certificadores de vuelo y los médicos.

Preparación de los paracaidistas

Al saltar desde 33 mil pies, los militares del PARA-SAR tuvieron que poner en práctica años de entrenamiento. «Además de experiencia, valentía y confianza en sí mismos, se llevó a cabo una preparación fisiológica con pruebas específicas para evaluar los reflejos de los paracaidistas a gran altitud, y se designó a un equipo médico especializado para explicar en detalle los efectos de la temperatura, la hipoxia (deficiencia de oxígeno en los tejidos y células del cuerpo) y las necesidades de atención», destacó el comandante del PARA-SAR, el teniente coronel de infantería Igor Duarte Fernandes.

Equipamiento

En los saltos a gran altitud, la consola —una caja con salidas que suministran aire antes y durante el vuelo— y los sistemas de oxígeno desempeñan un papel fundamental al garantizar el suministro continuo y seguro de aire respirable a los paracaidistas durante todo el proceso, desde la desnitrogenación hasta la salida de la aeronave.

Junto con estos sistemas, las prendas de protección térmica —compuestas por capas aislantes, guantes especiales y gafas de alta resistencia— garantizan la integridad física de los militares en entornos de baja presión y temperaturas extremas, que pueden alcanzar valores inferiores a –40 °C.

La integración de estos recursos críticos permite a los operadores mantener una plena conciencia situacional, movilidad y capacidad de maniobra, lo que aumenta la eficiencia y la seguridad de las infiltraciones aéreas en misiones de alta complejidad.

¿Para qué sirve el salto a gran altitud?

El salto militar, especialmente en modalidades como HALO y HAHO (del inglés High Altitude High Opening), es una capacidad estratégica esencial para las Fuerzas Armadas, ya que permite la infiltración sigilosa, precisa y a largas distancias de tropas especializadas en entornos sensibles o de difícil acceso. Este tipo de operación amplía significativamente el alcance y la flexibilidad de las acciones militares, permitiendo el empleo de equipos en misiones de rescate, reconocimiento especial y acciones directas en cualquier escenario.

La certificación del KC-390 Millennium en lanzamientos de paracaidistas desde grandes altitudes representa un hito para la preparación y el empleo operativo de la Fuerza Aérea de Brasil (FAB), consolidando una capacidad de infiltración aérea sigilosa y de largo alcance, fundamental para misiones de Operaciones Especiales en entornos extremos.

El mayor de Infantería José Ivan Pedroza Bezerra Ribeiro, del PARA-SAR, destacó que el salto en entornos extremos amplía la capacidad de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) y del PARA-SAR en la planificación de misiones de infiltración aérea. Según el oficial, el cumplimiento de este tipo de misión refuerza la preparación y la capacidad de respuesta de la FAB en la realización de operaciones especiales en escenarios de alto riesgo y gran complejidad.

Acompañamiento médico

Según el mayor médico Alexandre Fonseca de Melo, del Instituto de Investigaciones y Ensayos en Vuelo (IPEV), el acompañamiento médico es esencial y comenzó mucho antes de la ejecución de la misión. «Todos los integrantes —pilotos, jefes de carga, médicos y paracaidistas— pasaron por una rigurosa selección, incluida una evaluación de la Junta de Salud, para garantizar que no presentaran comorbilidades o afecciones que pudieran poner en riesgo sus vidas durante la exposición a entornos fisiológicos extremos», explicó.

Los paracaidistas y tripulantes fueron enviados al Instituto de Medicina Aeroespacial (IMAE) para recibir entrenamiento fisiológico, donde aprendieron a reconocer los síntomas de la hipoxia y a prepararse para la etapa de adaptación fisiológica. Durante los días de la misión, también se llevaron a cabo varias sesiones informativas. En un vuelo de prueba del sistema de oxígeno, se realizó un salto a 25 000 pies, validando el funcionamiento de los equipos y los procedimientos.

«Para los saltos a gran altitud, los militares utilizan sistemas de oxígeno portátiles, ya que al desconectarse del sistema de la aeronave, el tiempo útil de conciencia sin oxígeno es de solo unos segundos, lo que perjudica rápidamente la lógica, la psicomotricidad y otras habilidades cognitivas», señala el mayor Fonseca. Además del oxígeno, los paracaidistas utilizan ropa especial contra el frío extremo, ya que la temperatura exterior puede alcanzar los -50 °C. Estas medidas reducen el riesgo de congelación de las extremidades, añade el médico.

En tierra, un equipo médico permaneció en posición para prestar asistencia inmediata tras los aterrizajes, una medida estándar para tratar posibles complicaciones durante el aterrizaje de los paracaidistas.

Escuadrón Aeroterrestre de Rescate

El Escuadrón Aeroterrestre de Rescate (EAS), más conocido como PARA-SAR, es una unidad que realiza misiones de búsqueda y rescate y operaciones especiales. Los orígenes del escuadrón se remontan a una época en la que los paracaídas eran el principal medio para rescatar a personas en accidentes aéreos lejos de los grandes centros urbanos. En aquella época, los helicópteros eran limitados y Brasil estaba mucho menos poblado.

La práctica del paracaidismo de rescate aportó experiencia a generaciones de militares. Los conocimientos adquiridos permitieron a las tropas alcanzar la vanguardia, tanto a nivel nacional como regional, en el ámbito aéreo-terrestre. Aprovechando toda esta experiencia operativa, los paracaidistas actuales explotan al máximo los equipos para alcanzar límites como el salto a gran altitud (por encima de los 12 000 pies sobre el nivel del mar) desde diversas plataformas aéreas.

FAB/Noviembre 26 de 2025

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