
El 23 de diciembre de 2025, un piloto de aviación ligera y su pasajera fueron rescatados sobre la región del Gran Este tras perder sus referencias visuales debido al rápido empeoramiento de las condiciones meteorológicas. La intervención, coordinada por el Mando de Defensa Aérea y Operaciones Aéreas (CDAOA), movilizó un Rafale del servicio de guardia de la base aérea 113 de Saint-Dizier.
Lo que debía ser un vuelo sin complicaciones de repente se tornó crítico. Poco después del despegue, el avión se enfrentó a un rápido empeoramiento de las condiciones meteorológicas. La capa de nubes, inicialmente dispersa, se fue cerrando progresivamente hasta eliminar por completo la visibilidad del suelo. La aeronave se encontró entonces sobre una masa nubosa continua, una situación especialmente peligrosa para un piloto que vuela según las reglas de vuelo visual.
Alerta a las autoridades aeronáuticas
En dificultades, el piloto se puso en contacto con el Servicio de Información de Vuelo (SIV), encargado de la asistencia a las aeronaves civiles. A pesar de varios intentos por encontrar una zona despejada o un terreno de desvío, la cobertura nubosa imposibilitaba cualquier solución inmediata. Ante el agravamiento de la situación, el SIV transmitió la alerta al CDAOA, que supervisa permanentemente el espacio aéreo francés y dirige la postura permanente de seguridad aérea (PPS-A).
Intervención de un Rafale de alerta
Unos minutos más tarde, la unidad activó la permanencia operativa y un Rafale en alerta se unió al avión civil sobre la región de Charleville-Mézières. Tras establecer contacto por radio, el piloto militar procedió a una rápida evaluación de la situación: experiencia del piloto civil, equipamiento de a bordo, autonomía, capacidad para volar con instrumentos.
Bajo la autoridad de la Alta Autoridad de Defensa Aérea (HADA: Haute Autorité de défense aérienne) y en coordinación con los controladores civiles, el Rafale asumió entonces la función de escolta y guía. Acompañó al avión ligero en su descenso a través de la capa de nubes, proporcionando instrucciones precisas para mantener la trayectoria y la estabilidad utilizando únicamente los instrumentos.
Tras varios minutos de descenso, la aeronave salió de la capa de nubes a unos 1800 pies, recuperando condiciones compatibles con el vuelo visual. A continuación, fue guiada hasta el aeródromo de Reims-Prunay, donde aterrizó con total seguridad.
Una misión desconocida de la seguridad aérea
Si bien los aviones de combate que participan en la PPS-A son conocidos principalmente por sus misiones de defensa del territorio, este episodio nos recuerda que el CDAOA y sus tripulaciones también realizan misiones de asistencia y rescate aéreo, a menudo desconocidas para el público en general. Intervenciones poco frecuentes, pero decisivas, cuando aeronaves civiles se encuentran en dificultades en un cielo que se ha vuelto repentinamente hostil. Este 23 de diciembre, fue esta discreta organización y un Rafale en alerta, lo que permitió a dos civiles regresar a casa para Navidad.
Armée de l’Air et de l’Espace/Enero 14 de 2026