
Cuatro aviones de combate F-35 y un avión cisterna y de transporte de la OTAN operarán hoy y mañana desde el aeropuerto de Schiphol. De este modo, la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos entrena para operar en tiempo de guerra, independientemente de las bases militares.
Los aviones despegan varias veces. Tras una misión de entrenamiento sobre el mar del Norte, los F-35 regresan al aeropuerto. Aquí se les repostan de combustible y se les equipa con armamento de entrenamiento para el siguiente vuelo.
Flexibilidad de actuación
«En caso de amenaza o conflicto, queremos actuar con la mayor flexibilidad posible para garantizar nuestra disponibilidad», explica el comandante del destacamento, el teniente coronel y piloto Pascal Smaal. «Al colaborar estrechamente con socios civiles durante este ejercicio, denominado Avatar, nos familiarizamos con los métodos de trabajo de cada uno. Además, comprobamos si nuestro concepto de despliegue desde un aeropuerto civil funciona».
Según Smaal, practicar en un aeropuerto concurrido requiere mucha coordinación. «Nuestro objetivo es trabajar de forma segura y, además, entrenar sin afectar al tráfico aéreo de Schiphol. En ese sentido, los viajeros no notan nada». En los alrededores se puede percibir el ruido de los aviones de combate, pero es algo temporal.
Plan de acción
«En caso de crisis o en tiempo de guerra, es posible que no tengamos acceso a nuestros propios aeropuertos», subraya el comandante adjunto de la Fuerza Aérea, el general de división Robert Adang. «Entonces podríamos rotar entre aeropuertos para actuar de la forma más impredecible posible. En tal caso, un aeropuerto grande como Schiphol desempeña un papel importante en nuestra operación, también como centro logístico».
Resiliencia
La vigilancia de la seguridad nacional no es solo responsabilidad de la Defensa, sino de toda la sociedad. Por eso, la Defensa colabora estrechamente con Schiphol, pero también con el Ministerio de Infraestructura y Gestión del Agua, el Control de Tráfico Aéreo de los Países Bajos, el municipio de Haarlemmermeer y la Policía Militar Real, entre otros.
Adang habla de un proceso complejo: «Pero precisamente mediante la práctica creamos el guion. ¿Cómo se organizan, por ejemplo, la logística y la seguridad? Eso es lo que experimentamos durante este entrenamiento. De este modo, estamos preparados y somos resilientes ante un posible conflicto en el futuro».
Es muy importante realizar este ejercicio junto con un socio civil como Schiphol, señala el subsecretario de Defensa, Gijs Tuinman. «Una sociedad resiliente es más que unas fuerzas armadas fuertes, los conflictos actuales también tienen que ver con la perseverancia y para eso se necesitan socios civiles. Con este ejercicio demostramos que esa colaboración existe. Es estupendo que Ámsterdam también asuma su responsabilidad en el fortalecimiento de nuestra resiliencia militar».
Ministerio de Defensa de los Países Bajos/Enero 27 de 2026