La compañía aeroespacial Blue Origin sufrió un importante contratiempo el pasado 28 de mayo, cuando uno de sus cohetes New Glenn fue destruido durante una prueba estática de motores en la plataforma de lanzamiento LC-36, en Cabo Cañaveral, Florida. El incidente ocurrió mientras la empresa realizaba un ensayo previo al lanzamiento, conocido como hot fire test, una fase habitual destinada a verificar el funcionamiento de los motores antes de una misión.
Las imágenes captadas por cámaras de seguimiento mostraron cómo el vehículo se vio envuelto por una gran bola de fuego pocos segundos después del inicio de la prueba. La explosión provocó daños significativos en la infraestructura de lanzamiento y destruyó por completo el cohete. A pesar de la magnitud del accidente, Blue Origin confirmó que todo el personal fue evacuado previamente y que no se registraron heridos.
La empresa indicó que todavía es pronto para determinar las causas exactas de la falla y anunció el inicio de una investigación técnica para esclarecer el origen de la anomalía. El fundador de la compañía, Jeff Bezos, reconoció públicamente que se trató de una jornada complicada para el programa espacial, aunque reiteró el compromiso de continuar con el desarrollo del New Glenn.
El accidente representa un desafío importante para Blue Origin en un momento clave para el programa. El New Glenn es el lanzador pesado con el que la compañía busca competir en el mercado orbital frente a SpaceX y apoyar futuras misiones comerciales, gubernamentales y lunares. La explosión ocurre además pocos días después de que la NASA seleccionara a Blue Origin para participar en futuras operaciones vinculadas a la exploración lunar dentro del programa Artemis.
Analistas del sector consideran que el incidente podría retrasar el calendario de vuelos del New Glenn, especialmente debido a los daños sufridos por la plataforma de lanzamiento, única instalación actualmente disponible para este vehículo. Sin embargo, también recuerdan que los programas espaciales de gran envergadura suelen atravesar fases de pruebas complejas antes de alcanzar la madurez operativa.
Con la investigación en marcha, Blue Origin enfrenta ahora la tarea de determinar las causas del accidente, reparar la infraestructura afectada y reanudar las pruebas de un cohete considerado fundamental para sus ambiciones en el mercado espacial y en las futuras misiones hacia la Luna.
El 29 de mayo de 2026, la empresa Blue origin publico: «Es posible que en los próximos días o semanas lleguen a la costa restos de nuestra reciente anomalía en la prueba de encendido. Si encuentra algún resto, por su seguridad, no lo toque ni se acerque a él».
El 30 de mayo de 2026 le empresa dio a a conocer: «Hemos recuperado parcialmente el acceso al Complejo de Lanzamiento 36 y estamos investigando activamente la anomalía detectada durante la prueba de encendido. Pronto comenzaremos a despejar la plataforma de lanzamiento y contamos con un buen plan de reconstrucción. A simple vista, el propulsor y los GS2 que se encuentran en las instalaciones de integración parecen estar en buen estado».
Blue Origin/Mayo 30 de 2026