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«Midsummer Brawl»: la Fuerza Aérea alemana realiza ejercicios de combate aéreo con Suecia

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El comandante de escuadrón sueco conversa con un piloto alemán y otro sueco después de un vuelo en un Eurofighter. ©Bundeswehr/Sebastian Thomas
El comandante de escuadrón sueco conversa con un piloto alemán y otro sueco después de un vuelo en un Eurofighter. ©Bundeswehr/Sebastian Thomas

Del 22 al 26 de junio de 2026, la Fuerza Aérea Alemana realizó un entrenamiento conjunto con la Fuerza Aérea Sueca (Flygvapnet) en Ronneby, al sur de Suecia. Durante el ejercicio «Midsummer Brawl», los Eurofighter alemanes y los Gripen suecos simularon escenarios conjuntos de combate aéreo. El objetivo fue la defensa aérea en el marco de la alianza y analizar cómo dos fuerzas aéreas de la OTAN pueden cooperar sin contratiempos en caso de emergencia.

La Luftwaffe participó en el ejercicio Midsummer Brawl en Ronneby, al sur de Suecia. El nombre del ejercicio se puede traducir libremente como «pelea de verano», pero no se trataba de un juego, sino de un ejercicio serio de defensa aérea con el miembro más reciente de la OTAN. Las tripulaciones alemanas y suecas entrenaron conjuntamente en intensos escenarios de combate aéreo con los sistemas de armas Eurofighter y Saab JAS 39 Gripen. El anfitrión fue el Ala Blekinge F 17 de las Fuerzas Aéreas suecas, conocidas en su país como Flygvapnet.

El Escuadrón Táctico de la Fuerza Aérea 73 «Steinhoff» trasladó tres Eurofighter y alrededor de 60 soldados a Suecia. Esta colaboración no era nueva. Ya en 2024, cinco Gripen suecos habían visitado el escuadrón en Laage, Mecklemburgo. Con «Midsummer Brawl», ambas unidades continuaron la historia de su colaboración, esta vez en suelo sueco.

Una huella deliberadamente pequeña

La escuadrilla «Steinhoff» se trasladó de manera selectiva con poco personal y material. Detrás de esto se encontraba un concepto que la Fuerza Aérea viene desarrollando desde hace años: Agile Combat Employment, o ACE para abreviar. Se refiere a la capacidad de distribuir aviones de combate en pocas horas desde grandes bases principales —fáciles de detectar— hacia aeródromos pequeños y descentralizados, y de estar listos para la acción de inmediato desde allí. Incluso los tramos de autopista acondicionados de manera provisional pueden servir para este fin.

La idea detrás de esto es sencilla: quien dispersa sus aviones no ofrece al enemigo un objetivo que valga la pena. Para que esto funcione en caso de emergencia, los procedimientos deben ensayarse, especialmente de manera conjunta dentro de la alianza. La logística, el entrenamiento de combate aéreo y el intercambio internacional se combinaron en este ejercicio para lograr un aumento concreto en la capacidad operativa.

Gripen contra Eurofighter

Sobre el sur de Suecia, las tripulaciones practicaron maniobras básicas de combate aéreo. Entre ellas se incluyeron vuelos a baja altura, vuelos en formación mixta y procedimientos de reabastecimiento. El reabastecimiento se realizó en tierra con los motores en marcha —el llamado «reabastecimiento en caliente»— y en el aire mediante reabastecimiento aéreo. Además de los vuelos conjuntos, los Eurofighter alemanes se enfrentaron a los Gripen suecos en combates aéreos simulados. De esta manera, los pilotos pudieron formarse su propia opinión sobre las capacidades de sus aliados. La experiencia obtenida en estos encuentros se incorporará a la planificación de futuros ejercicios.

Dos fuerzas aéreas, dos conceptos

El Eurofighter y el Gripen tienen mucho en común. Ambos siguen el concepto Delta-Canard: los pequeños alerones delanteros, los canards, permiten una gran maniobrabilidad en el combate aéreo. También hay un punto en común en cuanto al armamento, ya que ambos llevan un cañón de a bordo de 27 milímetros de Mauser. Sin embargo, en cuanto a la configuración de los motores, los dos aviones de combate difieren entre sí.

El Gripen cuenta con un solo motor, mientras que el Eurofighter tiene dos. Esto se debe al peso. Al despegar, un Eurofighter pesa hasta un 30 por ciento más que el caza sueco. Gracias a sus dos motores del tipo EJ200, logra una relación empuje-peso ligeramente mejor a pesar de su mayor peso. El Gripen, por su parte, consume menos combustible en vuelo a baja altura y cuenta con un tren de aterrizaje especialmente robusto.

Este tren de aterrizaje no es un simple detalle técnico, sino que forma parte de la doctrina de defensa sueca. En caso de defensa, Suecia distribuye sus aviones de combate en la mayor cantidad posible de lugares, incluso en tramos de autopista preparados para ello. Un tren de aterrizaje robusto permite que el Gripen aterrice en pistas más cortas y se detenga más rápido. Esto aumenta el número de pistas utilizables y, con ello, la movilidad de la Flygvapnet. Es la misma lógica de dispersión que también sustenta el enfoque ACE alemán.

Intercambio en la cabina

Se hizo especial hincapié en el intercambio del personal de vuelo. Pilotos alemanes y suecos volaron en los aviones de combate de la otra nación. Esto requiere una gran confianza y, al mismo tiempo, mejora la comprensión del sistema de armas del socio. El teniente coronel Pete Ohlsson, de la Flygvapnet, describió la colaboración de la siguiente manera: «Aprendemos unos de otros, juntos, y nos convertimos en mejores socios. La Fuerza Aérea Alemana ha sido nuestro socio desde hace mucho tiempo, y ahora estamos ampliando aún más esta cooperación. Esperamos poder profundizarla y consolidarla en el futuro».

De la adhesión al mando operativo conjunto

Suecia se unió a la OTAN recién en marzo de 2024. Con ello terminó un período de neutralidad que duró más de doscientos años. Para las fuerzas aéreas de ambos países, la membresía significa más que una simple fecha política. Los procedimientos, las estructuras de mando y las normas deben integrarse, y eso no ocurre de la noche a la mañana. Los ejercicios como el Midsummer Brawl sirven precisamente para eso.

Ambas fuerzas aéreas forman parte hoy de la misma alianza, pero abordan algunas misiones de manera diferente. Esto no es tanto una contradicción como un reto. La interoperabilidad, es decir, la coordinación fluida dentro de la alianza, se sustenta en estándares comunes. Donde los procedimientos aún difieren, es necesario armonizarlos. Donde han demostrado su eficacia, los socios se los ratifican mutuamente. La colaboración con Suecia va más allá de la membresía, ya que ambas fuerzas aéreas llevan años realizando ejercicios conjuntas y hace tiempo que han armonizado sus procedimientos.

Los aviones también representan enfoques diferentes. Suecia orienta de manera sistemática a su Fuerza Aérea hacia la defensa descentralizada de su propio país, y el Gripen está diseñado precisamente para eso. El Eurofighter, por el contrario, es un caza polivalente de dos motores con gran alcance y armamento, diseñado para un amplio espectro de tareas, desde la defensa aérea del territorio de la Alianza hasta la participación en operaciones multinacionales. Ambos conceptos se ajustan a las respectivas situaciones geográficas y misiones. Dentro de la Alianza, se complementan.

Al final, lo más valioso fue aquello que no se puede plasmar en hojas de especificaciones: el intercambio personal entre los soldados de ambas naciones. Esto genera comprensión y confianza. Las experiencias de Ronneby se incorporarán a los próximos proyectos conjuntos, ya que esta colaboración sin duda continuará.

Bundeswehr/Julio 02 de 2026

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