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El Laboratorio de Combate: la innovación impulsada por los soldados suecos se hace realidad

Tiempo de lectura: 3 minutos
El programa ha alternado entre capacitación, desarrollo en el aula y pruebas de campo. Foto: Hanna Winberg/Fuerzas Armadas de Suecia (Försvarsmakten)
El programa ha alternado entre capacitación, desarrollo en el aula y pruebas de campo. Foto: Hanna Winberg/Fuerzas Armadas de Suecia (Försvarsmakten)

Durante cinco intensas semanas de verano, los soldados y oficiales de reserva de la Guardia Real han desarrollado y probado soluciones técnicas para los problemas que ellos mismos enfrentan en el campo de batalla. El resultado son nueve prototipos en áreas como la tecnología de drones, la atención médica y el apoyo a la toma de decisiones, desarrollados por los propios soldados.

Las vacaciones de verano dejaron los pasillos vacíos en la mayoría de los lugares de trabajo, pero en las instalaciones de la Escuela Superior de Defensa seguía habiendo mucha actividad. Grupos de soldados se reunían en las salas de conferencias y aulas de la escuela y trabajaban en proyectos para desarrollar soluciones técnicas e iniciativas de innovación con el fin de fortalecer la capacidad de la Brigada de la Guardia Real (IB 1) para actuar como unidad de combate.

Programa intensivo de innovación

El trabajo ha abarcado desde la formulación de problemas en el salón de clases hasta pruebas de funcionamiento en el terreno. El teniente Jakob Blomqvist, oficial de reserva de la Brigada de la Guardia Real, es el impulsor de la idea del Laboratorio de Combate. Actualmente, el Laboratorio de Combate, también conocido como STRILAB, está integrado por personal de cinco unidades de las Fuerzas Armadas, y la ambición es que siga creciendo.

El programa reunió a 28 participantes, en su mayoría empleados a tiempo parcial en las Fuerzas Armadas. En su vida cotidiana, la mayoría de los participantes estudian en universidades y institutos superiores como Cambridge, el KTH y la Escuela Superior de Administración de Estocolmo.

«Le damos la vuelta al modelo. El soldado que tiene el problema es la misma persona que crea la solución. Nuestra ventaja única son los jóvenes estudiantes universitarios y soldados que, al mismo tiempo, son ingenieros. Ese talento casi no se encuentra en ningún otro lugar, y ahora se le permite resolver problemas reales en el campo de batalla», comentó Jakob Blomqvist, director del Laboratorio de Combate.

Del prototipo a la prueba de campo

Después de diez días, el Laboratorio de Combate había desarrollado nueve prototipos diferentes. Entonces llegó el momento de probarlos en condiciones reales de campo durante un día completo. Un sistema antidrones detectó tempranamente señales de drones que se acercaban, los cuales luego fueron neutralizados con éxito por los soldados. La atención a un compañero herido se llevó a cabo de manera eficaz con la ayuda de un sistema digital de registros de campo.

Al mismo tiempo, un grupo de lanzagranadas, tras una rápida designación de objetivos a través de un sistema de control de fuego basado en celular, pudo combatir a un grupo enemigo.

«Gran cantidad de información se pierde en la cadena de atención médica. Con un sistema totalmente digitalizado, nos aseguramos de que toda la información se conserve», dijo Wilgot Fork, uno de los soldados detrás del proyecto «Fältjournalen» (Diario de campo) del Laboratorio de Combate.

Las pruebas de campo fueron seguidas por pelotones de prueba que pudieron probar los prototipos en diversas
situaciones y utilizarlos en sus propias operaciones. Esto resultó exitoso y proporcionó retroalimentación inmediata a los equipos de desarrollo, lo que les permitió continuar perfeccionando las soluciones rápidamente.

Innovación militar y civil en colaboración

El trabajo se lleva a cabo en colaboración con actores civiles e internacionales, empresas de defensa y autoridades de defensa total. Los soldados participaron en sesiones de capacitación con instructores de Silicon Valley sobre metodología de startups y recibieron asesoramiento de empresas de la industria de defensa. El proyecto crea nuevas condiciones para impulsar la innovación militar-civil y promover la colaboración entre los sectores militar y civil.

La inspiración para acercarse al sector civil proviene de Ucrania, donde las empresas de defensa han desarrollado un contacto cada vez más estrecho con los soldados en el campo de batalla. Al mismo tiempo, las experiencias de Ucrania demuestran que los equipos de desarrollo locales en las unidades de combate pueden ser decisivos para desarrollar rápidamente nuevas soluciones.

«En los campos de batalla del futuro, la victoria no recaer necesariamente en el más fuerte, sino en quien se adapte más rápido. El laboratorio de combate es un paso decisivo para desarrollar precisamente esta capacidad dentro de la brigada», afirma el coronel Martin Johansson, jefe de la Brigada de la Guardia Real (IB 1).

Fuerzas Armadas de Suecia (Försvarsmakten)/Agosto 18 de 2026

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