
Los sistemas aeroespaciales modernos son cada vez más complejos. Sin embargo, cuando las personas deben asumir la responsabilidad de ellos en condiciones extremas, la capacidad de tomar decisiones, la capacitación y la fortaleza mental siguen siendo fundamentales. El inspector de la Fuerza Aérea habló sobre esto con el astronauta de la ESA Alexander Gerst en Laage.
El espacio no es solo una inmensidad infinita, sino que, para las Fuerzas Armadas alemanas, es sobre todo una dimensión de gran importancia militar: los satélites proporcionan datos e imágenes para obtener un panorama completo de la situación y facilitan comunicaciones cruciales para las operaciones militares. Los desechos espaciales a la deriva y el clima espacial, sin mencionar los intentos de interferencia del enemigo, afectan el funcionamiento de estos satélites. Por eso es lógico que Alemania haya incorporado el espacio como una dimensión estratégica en su estrategia de seguridad nacional.
Interconexiones entre la aviación y la navegación espacial
En las Fuerzas Armadas alemanas, la dimensión espacial es responsabilidad de la Fuerza Aérea. Para ello, entre otras cosas, es necesario fortalecer las interconexiones con otros centros de competencia alemanes y europeos —incluida la Agencia Espacial Europea (ESA) y aquellos que conocen la dimensión espacial, literalmente, de cerca: los astronautas—.
Estos, a su vez, aportan algo más valioso además de su experiencia de primera mano sobre el espacio, de la cual puede beneficiarse la Fuerza Aérea: la capacidad de mantener la capacidad de acción bajo presión extrema y de tomar decisiones vitales. Y es que, también en la Fuerza Aérea, los sistemas de armas son cada vez más complejos, interconectados y rápidos, mientras que el entorno operativo se vuelve al mismo tiempo más dinámico y basado en datos. Sin embargo, el factor decisivo en todo esto sigue siendo el ser humano.
Por eso, el inspector de la Fuerza Aérea, el teniente general Holger Neumann, invitó al astronauta de la ESA Alexander Gerst a visitar el Escuadrón Táctico 73 «Steinhoff» de la Fuerza Aérea en Laage, Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Gerst no solo conoce el espacio, sino también situaciones en las que las personas deben lidiar con condiciones extremas y tecnología altamente compleja. Durante sus dos vuelos al espacio, pasó un total de 363 días en el espacio y, en su segunda misión, se convirtió en el primer alemán en comandar la Estación Espacial Internacional (ISS).
Para la Fuerza Aérea alemana, esta transferencia de conocimientos con el sector espacial también es relevante en vista de la creciente complejidad tecnológica de sus sistemas. Porque, independientemente de si una persona se encuentra en un avión de combate o en una cápsula espacial: en situaciones críticas, la información debe procesarse rápidamente, deben tomarse decisiones y tanto el ser humano como la máquina deben funcionar como un sistema integral.
Por eso ya existen colaboraciones en este ámbito. «Los pilotos y los astronautas están expuestos a fuerzas increíbles, tanto en el aire como en el espacio», afirma el inspector en Laage. “Esto ha llevado a que nuestros médicos ya colaboren muy estrechamente, porque estamos expuestos a cargas similares”. Por ejemplo, se intercambian ideas sobre cómo manejar el estrés o situaciones en las que algo no sale según lo planeado —ya sea en el lanzamiento de un cohete o en un combate aéreo—.
Un astronauta en el Eurofighter
Con el día que Gerst pasó en el Escuadrón Táctico 73 de la Fuerza Aérea «Steinhoff», este intercambio fue más allá de las simples conversaciones: el punto culminante de la visita fue una demostración de las capacidades del Eurofighter —en el aire sobre Mecklemburgo-Pomerania Occidental, con Gerst en el asiento trasero de un avión de entrenamiento—. De esta manera, el experimentado astronauta pudo formarse una idea de primera mano sobre cómo se comparan las cargas físicas en la cabina de un avión de combate con las de un cohete espacial.
«Por supuesto, a los astronautas les encanta volar en un avión de alto rendimiento como este, porque es un entorno de entrenamiento excelente para actuar de manera operativa en condiciones difíciles. Calor, frío, aceleración de hasta 9 g y, aun así, mantener el control sobre la navegación y la comunicación: eso es lo que te prepara para el lanzamiento real de un cohete», comentó Gerst sobre su vuelo a bordo del Eurofighter.
La interacción entre el ser humano y la máquina
Lo que Gerst describe es un desafío que va más allá de la navegación espacial. En ambos ámbitos, el rendimiento de un sistema altamente complejo no depende únicamente de su tecnología. Las personas deben procesar información bajo una gran presión, tomar decisiones, comunicarse y, al mismo tiempo, mantener el control sobre todo el sistema.
Es precisamente esta capacidad humana la que, con la creciente interconexión tecnológica, se convierte en un factor decisivo para la Fuerza Aérea. Por eso, el intercambio con Gerst también ofreció una perspectiva desde otro ámbito de alta tecnología sobre un desafío común: ¿cómo deben capacitarse y prepararse las personas para que puedan actuar con seguridad y determinación incluso en condiciones extraordinarias?
Aunque ya había viajado dos veces a la órbita terrestre a bordo de cohetes, la experiencia en el Eurofighter también fue algo nuevo para este geofísico y vulcanólogo con doctorado. Y es que, mientras que, por ejemplo, en Estados Unidos el entrenamiento en aviones de combate forma parte de la capacitación de los astronautas, los astronautas alemanes se entrenan exclusivamente en la centrifugadora. Ahora, el astronauta de la ESA comparte parte de la experiencia de sus colegas extranjeros.
El camino a la Luna
Desde 2009, Alexander Gerst es miembro del cuerpo de astronautas de la ESA. Durante sus dos misiones hasta la fecha, en los años 2014 y 2018, pasó un total de 363 días en el espacio, más que cualquier otro astronauta alemán antes que él. Junto con Matthias Maurer, Gerst es candidato para una misión tripulada a la Luna, cuyo lanzamiento está previsto para dentro de unos años. De ser así, sería la primera vez en más de 50 años que los seres humanos volverían a pisar la Luna. Como parte de su preparación, él y Maurer completaron, entre otras cosas, un entrenamiento en helicóptero con las Fuerzas Armadas alemanas, cuyos vuelos en terreno montañoso sirven como entrenamiento para el aterrizaje de un módulo lunar.
Bundeswehr/Septiembre 01 de 2026