
El 9 de octubre, cerca de Chièvres, unos quince militares especializados en intervenciones CBRN (incidentes químicos, biológicos, radiológicos y nucleares) realizaron un entrenamiento junto con bomberos y miembros de la Protección Civil. De esta manera, pudieron conocer mejor las capacidades de cada uno y prepararon futuros ejercicios conjuntos para mejorar su coordinación en caso de crisis.
Un camión cisterna entra en una escuela. Se libera una sustancia química y cientos de personas corren el riesgo de contaminarse. ¿Cómo se les puede atender de manera rápida y segura? ¿Y cómo se organiza una descontaminación cuando los recursos civiles son insuficientes? En torno a este escenario, se reunieron el 9 de octubre militares del 4.º Batallón de Ingenieros y diversos servicios de emergencia. El objetivo era conocer los recursos y métodos de trabajo de cada uno, a fin de prepararse para futuras intervenciones conjuntas.
En una situación con un gran número de víctimas, la intervención debe organizarse en diferentes etapas. «Tras una primera atención en la zona contaminada, las víctimas son trasladadas a una zona de triaje. Allí se distribuyen entre los distintos módulos, según sus necesidades y los recursos disponibles», explica el jefe Cédric, responsable de los equipos de descontaminación CBRN de la Defensa.
Capacidades adicionales en situaciones de crisis
En caso de un incidente con sustancias peligrosas, los servicios de emergencia deben proteger a las víctimas y al personal de socorro, al tiempo que limitan el riesgo de una mayor propagación de la contaminación. A medida que aumenta el número de personas afectadas, la cantidad de material necesario, el suministro de agua y el manejo de residuos plantean desafíos adicionales.
«Normalmente podemos descontaminar a cinco personas, y en algunos casos incluso de diez a quince. Pero en un escenario con 200 víctimas o más, no podríamos llevar a cabo una operación de este tipo por nuestra cuenta», explica el capitán William Wauquiez, bombero y coordinador del ejercicio.
En tales situaciones, las capacidades especializadas de la Defensa pueden reforzar a los servicios de emergencia civiles. «Esta complementariedad forma parte de una misión más amplia de apoyo a las autoridades civiles cuando los recursos de que disponen son inexistentes, inadecuados o insuficientes», explica el coronel Smeets, comandante militar de la provincia de Henao. Él actúa como enlace entre Defensa y las autoridades civiles de la provincia para facilitar la coordinación del apoyo militar cuando la situación lo requiera.
Bélgica vivió una situación de este tipo, entre otros casos, durante el accidente ferroviario de Wetteren en 2013. En esa ocasión, los especialistas en CBRN del Ministerio de Defensa fueron desplegados junto con la Protección Civil para mapear y evaluar las zonas afectadas.
Aprender a trabajar en equipo
El hecho de contar con recursos adicionales no garantiza por sí solo una intervención eficaz. Los distintos servicios también deben poder integrar estos recursos en una sola estructura organizativa. Después de todo, el equipo, los procedimientos y los sistemas de comunicación suelen variar de un servicio a otro.
“Con los servicios civiles debemos aprender a trabajar según una organización diferente”, subraya el jefe Cédric. “Incluso cuestiones prácticas como la compatibilidad de las conexiones para el suministro de agua pueden dificultar la elaboración de un plan operativo compartido”.
Un primer paso
Esta jornada se centró principalmente en el intercambio de impresiones. El objetivo aún no era poner a prueba todos los procedimientos en un escenario, sino brindar a las distintas unidades la oportunidad de conocerse mejor y comprender los recursos disponibles.
De esta manera, los ejercicios futuros podrán ir intensificándose gradualmente, con la integración de las comunicaciones por radio, la coordinación operativa entre los equipos y el establecimiento de un puesto de mando operativo.
A largo plazo, esta preparación debe permitir a los servicios de emergencia integrar refuerzos más rápidamente, distribuir las tareas de manera más eficiente y organizar mejor la atención a las víctimas. En caso de crisis, un buen conocimiento de las capacidades de cada uno permite ahorrar un tiempo valioso y garantiza que se utilicen los recursos adecuados en el momento oportuno.
Ministerio de Defensa de Bélgica/Octubre 13 de 2026
