
Más de ocho meses después del inicio de la Operación Highmast, la Real Fuerza Aérea Británica regresa a casa y reflexiona sobre un despliegue que abarcó varios continentes, fortaleció alianzas y demostró el alcance global del Reino Unido.
Desde el Mediterráneo hasta el Indo-Pacífico, la Operación Highmast ha sido un ejemplo definitivo de la capacidad del Reino Unido para desplegarse en todo el mundo, proyectar su poderío aéreo e integrarse con la Armada Real, el Ejército Británico y las fuerzas aliadas en tres continentes.
Operación global, propósito común
A lo largo de ocho meses, el Grupo de Ataque de Portaaviones (CSG) liderado por el HMS Prince of Wales recorrió miles de kilómetros en un viaje que unió Europa, Oriente Medio y el Indo-Pacífico.
En su momento álgido, participaron más de 4500 efectivos, entre ellos unos 600 de la RAF, 900 del Ejército Británico y 2500 de la Armada Real y los Marines Reales, con el apoyo de una red de socios internacionales.
El grupo de trabajo incluía al HMS Dauntless, al HMS Richmond, un submarino de la clase Astute y escoltas aliados de Canadá, España y Noruega, entre ellos el HMCS Ville de Québec, el Méndez Núñez, el HNoMS Roald Amundsen y el HNoMS Maud. Juntos, formaron una demostración visible de la determinación y la unidad de los aliados en el mar.
Integración del poder aéreo
El núcleo de la Operación Highmast fue la enorme contribución de la RAF al unir el ataque con portaaviones, el combate aéreo, la movilidad aérea y la inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocimiento (ISTAR) en una fuerza global.
Por primera vez, dos escuadrones completos de F-35B Lightning del Reino Unido se embarcaron en el HMS Prince of Wales, operando junto con el Typhoon, el P-8 Poseidon y la Fuerza de Movilidad Aérea (AMF).
Desde los aviones cisterna Voyager, que proporcionaban el reabastecimiento aire-aire esencial, hasta los aviones A400M Atlas y C-17 Globemaster, que transportaban personal y equipo, la AMF mantuvo la misión en marcha, apoyando al grupo de ataque de portaaviones dondequiera que operara.
Este nivel de integración de activos, incluidos aviones de cuarta y quinta generación, respalda la visión de Defensa de una fuerza conectada y multidominio.
Aspectos destacados de la operación
La operación Highmast incluyó algunos de los ejercicios más complejos y de mayor alcance jamás realizados por el Grupo de Ataque del Portaaviones:
- Ejercicio Med Strike: 21 buques de guerra, 3 submarinos, 41 aviones de combate y más de 8000 efectivos reunidos en el Mediterráneo.
- Middle East Surge: los aviones cisterna de la AMF con base en la base aérea de Akrotiri permitieron llevar a cabo operaciones aéreas sostenidas en el mar Rojo y el golfo.
- Ejercicio Talisman Sabre: el personal de la RAF se unió a 17 naciones aliadas en Australia, demostrando la interoperabilidad entre los ámbitos aéreo, terrestre y marítimo.
- Operación Hightower: la RAF realizó maniobras con la República de Corea y Japón antes de la llegada del CSG.
- Ejercicio Bersama Lima: el personal de la RAF colaboró con naciones del Acuerdo de Defensa de las Cinco Potencias en la Base Aérea Real de Malasia en Kuantan.
- Ejercicio Falcon Strike: la RAF se reunió con Harrier y Tornados para realizar maniobras con la Fuerza Aérea Italiana.
Cada fase reflejó una creciente capacidad para operar a distancia, de forma rápida, decisiva y junto con socios de confianza.
Las personas detrás del poder
Detrás de cada movimiento de aeronaves, cada despegue desde la cubierta y cada briefing de misión estaban las personas que lo hicieron posible: la tripulación aérea, los ingenieros, los logísticos, los comunicadores y el personal de apoyo que encarnan el espíritu de la RAF. Su profesionalidad, adaptabilidad y trabajo en equipo mantuvieron el ritmo de la operación a través de diferentes husos horarios y climas, demostrando una vez más que las personas siguen siendo el mayor activo de la RAF.
Mirando hacia el futuro
Ocho meses después, la Operación Highmast se erige como un referente de la integración global y la cooperación aliada. La operación militar ha puesto a prueba conceptos, ha generado confianza y ha demostrado que la RAF, como parte del Grupo de Ataque de Portaaviones, puede proyectar un poder aéreo creíble en cualquier parte del mundo. Ahora que el Grupo de Ataque de Portaaviones regresa a casa, las lecciones y las alianzas forjadas en Highmast darán forma al próximo capítulo de las operaciones globales de la RAF, desde Europa hasta el Indo-Pacífico y más allá.
RAF/Noviembre 25 de 2025