
A los pies de los Pirineos, en Saillagouse (Francia), la 17.ª Escuadrilla de la 1.ª Ala de Bevekom lleva a cabo una serie de vuelos de entrenamiento. Para las tripulaciones de los helicópteros Agusta A109BAi, el vuelo de montaña no es una mera formalidad: es un paso necesario para mantenerse en forma en un entorno tan exigente como espectacular. Y esta edición sirve, sin duda, como un último punto culminante antes de la llegada del Airbus H145M.
El helicóptero A109BAi se adquirió en los años noventa con una misión militar claramente definida. La aeronave debía ofrecer una respuesta a la amenaza de los vehículos blindados modernos, como el T-90, que en aquel entonces podían desplegarse más rápidamente que las unidades terrestres clásicas.
Con el fin de la Guerra Fría, esta perspectiva cambió radicalmente. El helicóptero evolucionó hasta convertirse en una plataforma polivalente para la observación, el transporte y las evacuaciones médicas. La flota se redujo de 46 a 9 aparatos operativos, pero siguió siendo un elemento clave dentro de la Defensa. Los Agusta suman un total de más de 143,800 horas de vuelo.
Intervenciones en Bélgica y en el extranjero
Esta flexibilidad se puso de manifiesto en numerosas operaciones. En los Balcanes, las aeronaves prestaron apoyo a las tropas internacionales en zonas de difícil acceso. Posteriormente se llevaron a cabo misiones en África, donde, entre otras cosas, realizaron evacuaciones médicas en condiciones extremas y constituyeron un eslabón crucial entre zonas remotas y centros de atención médica.
Los helicópteros también se utilizaron en la propia Bélgica. Durante las inundaciones de 2021, llevaron a cabo misiones de búsqueda y rescate para poner a salvo a las personas.
Entrenamiento en terreno montañoso exigente
El ejercicio en los Pirineos se ajusta perfectamente a la amplia gama de misiones. El vuelo en montaña forma parte integral de la formación de los pilotos de helicóptero y requiere un repaso periódico.
Los vuelos se realizan a gran altitud, donde el aire es más enrarecido y la potencia disponible disminuye. El comportamiento aerodinámico de la aeronave cambia y los pilotos operan más cerca de los límites de lo que la aeronave puede soportar.
El terreno impone exigencias adicionales. Valles estrechos, pendientes empinadas y condiciones meteorológicas que cambian rápidamente dejan poco margen para el error.
Durante el ejercicio, las tripulaciones entrenan, entre otras cosas, el vuelo de aproximación y salida de zonas de gran altitud, los aterrizajes de precisión y la cooperación en la cabina.
Último capítulo para el A109BAi
Detrás de cada vuelo hay toda una organización. Los especialistas en planificación de misiones proporcionan mapas actualizados y datos operativos, mientras que los técnicos se encargan del mantenimiento y las reparaciones. Esa colaboración es esencial para poder operar con seguridad en cualquier circunstancia.
La edición actual del ejercicio sería una de las últimas que se lleva a cabo con el A109BAi. La llegada prevista del Airbus H145M marca el inicio de una nueva etapa para la unidad.
Sin embargo, el conocimiento acumulado no desaparecerá. La experiencia que las tripulaciones han adquirido en las últimas décadas —desde zonas montañosas hasta desiertos y zonas de conflicto— sigue siendo una ventaja importante.
El A109BAi deja así una huella clara. Diseñado como helicóptero antitanque, se convirtió en una aeronave de uso versátil que se empleó en todo el mundo, a menudo en situaciones donde la velocidad y la precisión marcaban la diferencia.
Ministerio de Defensa de Bélgica/Abril 02 de 2026