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Despega Artemis II: ¡rumbo a la Luna con la nave espacial Orión!

Tiempo de lectura: 4 minutos
El recorrido de la misión Artemis II. La nave espacial Orión orbitará la Tierra varias veces, luego emprenderá un viaje de cuatro días a la Luna, volará alrededor de nuestro satélite natural y regresará a la Tierra. Durante este vuelo, la tripulación pondrá a prueba el Módulo de Servicio Europeo (ESM) construido por Airbus en condiciones reales, validando su desempeño como sala de máquinas y sistema de soporte vital de la nave espacial. ©Airbus
El recorrido de la misión Artemis II. La nave espacial Orión orbitará la Tierra varias veces, luego emprenderá un viaje de cuatro días a la Luna, volará alrededor de nuestro satélite natural y regresará a la Tierra. Durante este vuelo, la tripulación pondrá a prueba el Módulo de Servicio Europeo (ESM) construido por Airbus en condiciones reales, validando su desempeño como sala de máquinas y sistema de soporte vital de la nave espacial. ©Airbus

Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen han despegado del Centro Espacial Kennedy con destino a la Luna. Más de 50 años después del Apolo, este primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre baja marca un hito histórico para el programa Artemis de la NASA. El objetivo es doble: validar los sistemas y el equipo de la nave espacial Orión, esenciales para la supervivencia de los astronautas en el espacio profundo, y allanar el camino para las cruciales demostraciones de acoplamiento de la misión Artemis III.

Una compleja misión de diez días

Alcanzar la órbita lunar requiere una nave espacial mucho más sofisticada que las utilizadas para llegar a la Estación Espacial Internacional (ISS). Orión debe viajar hasta la Luna, a más de 400 000 kilómetros de la Tierra, realizar una vuelta alrededor de ella (el sobrevuelo lunar) y regresar sano y salvo a la Tierra.

Para este viaje, la tripulación confía en una pieza clave de la nave espacial: el Módulo de Servicio Europeo (ESM), diseñado y construido por Airbus en nombre de la Agencia Espacial Europea (ESA). Su contribución comienza desde el inicio mismo del viaje, proporcionando los elementos vitales para la supervivencia: aire, agua potable, energía y una temperatura regulada dentro del módulo de la tripulación.

Día 1: Del despliegue de los paneles solares al pilotaje manual en órbita terrestre alta

Tras separarse del cohete SLS, el ESM despliega sus cuatro paneles solares, fabricados por Airbus Países Bajos. Sin ellos, Orión no podría funcionar. Estos paneles convierten la energía solar en electricidad para alimentar toda la nave espacial y sus sistemas, incluidos los ordenadores de a bordo, el control térmico, las comunicaciones y la navegación. También cargan las baterías, que son esenciales cuando la nave se encuentra en la sombra y no es visible para el Sol.

Estas alas móviles siguen continuamente al Sol, pero también pueden plegarse hacia atrás para protegerlas del estrés físico. Este es el caso durante la maniobra de elevación del perigeo, cuando la etapa superior del cohete, la Etapa de Propulsión Criogénica Provisional (ICPS), se enciende para impulsar a Orión a una órbita terrestre alta, generando una fuerza de aceleración que requiere que los paneles se aseguren.

Los astronautas al mando

Si bien la aviónica y los propulsores garantizan la navegación autónoma durante casi todo el viaje, un objetivo clave de Artemis II es probar el pilotaje manual. Este es un paso vital para futuros acoplamientos complejos, como los que se realizarán con los futuros módulos de aterrizaje lunares Starship y Blue Moon.

En la práctica, la tripulación realiza una maniobra denominada «demostración de operaciones de proximidad». Tras separarse de la ICPS, la nave espacial realiza un giro completo para situarse frente a la etapa superior del lanzador y utilizarla como objetivo. A continuación, los astronautas pilotan manualmente la nave espacial de 25 toneladas. Mediante cámaras y sistemas láser, acercan a Orión a tan solo 9 metros de la etapa del cohete para probar el software, la capacidad de respuesta y el movimiento lateral en el vacío del espacio.

Días 2-5: Tránsito hacia la órbita lunar

Tras volver al control automático, el motor principal del ESM impulsa a la tripulación fuera de la órbita terrestre hacia la Luna. Durante este tránsito de cuatro días, el ESM realiza tres correcciones de trayectoria. Mientras tanto, los astronautas no se limitan a esperar, sino que llevan a cabo demostraciones de «operaciones de regreso», en las que practican los procedimientos necesarios para su reentrada a alta velocidad en la atmósfera terrestre y el amerizaje. Esto incluye simulacros médicos, como la reanimación, para practicar técnicas de salvamento en microgravedad y en el espacio reducido de la cápsula Orión. El quinto día, Orión entra en la esfera de influencia lunar, donde la fuerza gravitatoria de la Luna se vuelve más fuerte que la de la Tierra.

Día 6: Un sobrevuelo lunar

Los astronautas dan una vuelta alrededor de la Luna a una distancia a la que ningún ser humano se ha acercado en más de medio siglo. A esta distancia, la Luna les parece a los tripulantes del tamaño de una pelota de baloncesto sostenida a la distancia del brazo. Al pasar por detrás de la cara oculta de la Luna, se cortan las comunicaciones con la Tierra, y la energía almacenada en las baterías por los paneles solares se vuelve vital. Aislados, la tripulación observa la cara oculta de la Luna y recopila datos valiosos para los científicos en tierra.

Días 7-10: Regreso a la Tierra

Orión inicia su regreso a velocidades de hasta 40 000 km/h, utilizando la gravedad de la Tierra y la Luna para regresar de forma natural y limitar el consumo de combustible. Al igual que en el viaje de ida, el ESM ajusta con precisión la trayectoria para garantizar un regreso seguro a la Tierra. El octavo día, la tripulación realiza una demostración de protección contra la radiación, practicando cómo construir rápidamente un refugio contra tormentas utilizando el equipo a bordo para protegerse de las erupciones solares. Durante este ejercicio, los sistemas de soporte vital del ESM son vitales, funcionando a plena capacidad para «depurar» el aire y regular la temperatura mientras toda la tripulación se apiña en este espacio reducido.

Día 10: Separación

El ESM se separa del módulo de la tripulación antes de desintegrarse en la atmósfera terrestre. Orión continúa su reentrada, enfrentándose a temperaturas extremas de más de 2500 °C antes de desplegar sus paracaídas para reducir la velocidad y amerizar en el Océano Pacífico, donde se rescatará a la tripulación.

Este viaje confirmará la fiabilidad de los sistemas críticos de Orión y el impacto del vuelo espacial profundo en la salud física y psicológica de los astronautas. El éxito de esta misión se basa en la excelencia industrial europea: a través del ESM, la ESA, Airbus y sus socios están demostrando que Europa es un socio clave en las ambiciones lunares globales.

Artemis II abre así el camino para los próximos desafíos: la misión de demostración, las pruebas de acoplamiento del módulo de aterrizaje en órbita de Artemis III, seguidas de Artemis IV y el regreso de la humanidad a la superficie de la Luna.

Airbus/Abril 02 de 2026

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