
Un helicóptero NH-90 del 40.º Escuadrón (1.ª Ala) de Koksijde participó el sábado 28 de marzo en un simulacro de catástrofe a gran escala en el campus de la universidad VIVES, en Kortrijk. En el recinto se simuló un incidente eléctrico, lo que provocó varios heridos graves y una evacuación compleja.
Durante una fiesta estudiantil en el vestíbulo de entrada del campus de VIVES, se produce un corte repentino de energía. Cuando algunos miembros de la organización intentan localizar el problema en la sala de máquinas, resultan gravemente heridos por una explosión eléctrica, lo que sumerge inmediatamente a todo el edificio en la oscuridad. El corte de energía provoca pánico entre los presentes y dificulta la evacuación.
Se avisa de inmediato al 112. Los servicios de emergencia, con el apoyo de la Fuerza Aérea, actúan rápidamente para atender a las víctimas. Dos personas deben ser evacuadas en helicóptero. En la sala técnica hay tres víctimas con quemaduras graves.
Intervención de los servicios de emergencia y apoyo aéreo
Se mobilizan los bomberos, las ambulancias, los equipos de MUG y los servicios policiales. El ejercicio pone a prueba, entre otras cosas, un arco eléctrico —una llamarada eléctrica— y la reacción ante una situación de pánico en una multitud, la atención a pacientes con lesiones graves o quemaduras y la colaboración interdisciplinaria en un lugar concurrido.
A petición de la dirección médica, la Fuerza Aérea belga despliega un helicóptero NH90 NFH para la evacuación de dos víctimas en estado crítico hacia centros especializados. También se utilizan drones de reconocimiento (del equipo de investigación Drone Applications de VIVES) para vigilar zonas sin iluminación, optimizar la evacuación y transmitir imágenes en vivo al puesto de mando.
La presencia simultánea de drones y un helicóptero requiere una coordinación precisa del espacio aéreo, a cargo del personal de la Fuerza Aérea en colaboración con la policía, los bomberos y los responsables del sector médico.
Cooperación civil-militar
Este ejercicio destaca la importancia de una cooperación fluida entre todos los eslabones de la cadena de socorro. Permite poner a prueba los procedimientos operativos en condiciones realistas, reforzar la coordinación entre los servicios civiles y militares, integrar de manera eficiente los medios aéreos en los planes de emergencia y mejorar la capacidad de respuesta conjunta ante incidentes complejos.
Ministerio de Defensa de Bélgica/Abril 03 de 2026